viernes, 7 de junio de 2013

VIERNES DANDO LA NOTA: LOVE WALKED IN (THUNDER)

www.thunderonline.com
¡¡¡Hoy os traigo una canción que estoy completamente segura que nadie va a conocer!!! Soy consciente y lo asumo. Pero es que es una canción que me encanta. 
Su historia se remonta a los años 90, aquella época en la que mis padres y el resto de vecinos del edificio decidieron poner una antena parabólica en casa. Con ella podíamos ver tropecientos canales europeos de televisión (las RAI, TeleFrance, Eurosport, RTL...), de los cuales sólo me interesaban dos: la MTV y el extinto Super Channel. Las dos eran cadenas musicales, y las dos eran del Reino Unido, por lo que muchos de los artistas que por allí se dejaban caer (en persona o en formato vídeo) eran británicos. Así conocí a mis adorados Thunder. Ésta fue la primera canción que escuché de ellos, y como suele decirse, fue amor a primera nota. 
Con vuestro permiso, le dedico esta canción, Love Walked In, a Papi (por supuesto, porque contigo el amor llegó a mi puerta!!! :-)) y a mí misma, porque hoy es mi cumpleaños!! ;-)
¡¡¡Buen fin de semana para todos!!!
     


miércoles, 5 de junio de 2013

LA MATERNIDAD DE LA A A LA Z: A DE ALARMISMO

DE LOS PELIGROS DE LOS ALARMISTAS CON SU INSUFRIBLE ALARMISMO


El alarmismo materno es un mal común que nos aqueja desde el mismo momento en que decidimos comunicar al mundo nuestro estado de buena esperanza. Contrariamente a lo que pudiera parecer, las madres solemos ser las principales víctimas de este mal, y no las causantes. 
Las madres, por lo general, no solemos ser alarmistas en extremo, ya que algo en nosotras, -llámese sentido común, intuición, o instinto- actúa de tal forma que nos lleva a discernir, la mayoría de las veces con acierto, la naturaleza peligrosa (o no) de determinada situación, a la vez que nos frena para no caer en la histeria del alarmismo sin mesura (la preocupación justificada, las dudas, el temor y el instinto de protección son otra cosa. No se me confundan).
La verdadera amenaza del alarmismo materno procede del exterior, y se cierne sobre nosotras cuando menos lo esperamos y aún menos lo necesitamos. Los alarmistas proliferan a nuestro alrededor como los champiñones en temporada de setas. Se camuflan entre nuestros parientes, amigos y vecinos, y también -cómo no- entre perfectos desconocidos. Todos disfrazados de consejeros desinteresados y solícitos, se reconocen por no ver nunca el vaso medio vacío, sino directamente sin agua y a punto de romper. 
Los alarmistas son los que durante todo el embarazo te machacan con lo de "si tomas esto al niño le saldrán manchas" o "si te acercas al gato pillarás la toxoplasmosis", son aquellos tan majos que en el noveno mes intentan convencerte de parir sin epidural por si te dejan una parálisis permanente en las piernas. Sí señor, los ánimos que no falten.
Ya con niños, los alarmistas son los que te previenen de los peligros de dejar a tu bebé solo con su hermano mayor, no sea que le dé un ataque de celos, le empuje cuna abajo y le rompa la crisma.
Son también los que ven piojos en un simple picor de cabeza, otitis en un tocamiento orejil, cistitis en dos visitas seguidas al water, gastroenteritis en una caca suelta, sarampión en un granito, raquitismo en un cuerpo delgado, un trombo en una vena que se nota, y meningitis en un dolor de cadera. Por ejemplo.
Con sus predicciones optimistas y advertencias alegres, los alarmistas contribuyen a que nuestra vida de madres sea más amena, fácil y llevadera. Porque no nos llega con preocuparnos con lo realmente digno de preocupación. Necesitamos ponernos en el peor de los casos, y pensar en la más terrible de las posibilidades (por improbable y remota que resulte). Nos encanta malgastar tiempo y energías en descartar lo absurdo y confirmar lo obvio. Nos fascina escuchar los negros augurios de los alarmistas, pues todo cuanto nos cuentan está basado en historias reales como la vida misma, pues lo mismito, lo mismito le sucedió al hijo de fulanita, menganita o zutanita, ¡y mira ahora cómo están!
El alarmismo materno se sustenta en estúpidas premisas del tipo: ¿Por qué confiar en el criterio de una madre, cuando el juicio del alarmista de turno suena más acertado (y mucho más trágico, de paso)? ¿Por qué fiarnos del instinto de una madre, sin aval ni evidencias científicas que lo respalden, cuando el alarmista aporta los más veraces testimonios para corroborar sus vaticinios?
Pues está claro. Porque una madre, nos guste o no, sabe mejor que nadie lo que le pasa a su hijo. Es capaz de traducir su llanto, sus balbuceos, sus palabras mal articuladas y sus frases mal construidas. Lee los gestos de su rostro e interpreta las expresiones de su cuerpo. Una madre es la que mejor comprende a su hijo. Y su conocimiento, su experiencia y también su instinto, hace que sea capaz de discernir si llora por capricho o por puro cansancio, por cólicos o por el agobio de extraños, por celos o porque han herido sus sentimientos.
Así que, señoras y señores que van por la vida agobiando a las madres con "a ver si va a ser esto", "a ver si va a tener aquello", "a ver si le va a pasar esto otro como a fulanito": guárdense sus negras y funestas opiniones, consejos y advertencias en el bolsillo. Que ser madre ya trae consigo la preocupación de serie, y no necesitamos para nada el extra del alarmismo.

EN LA TELE DAN LA TETA: FRIENDS

SOBRE LAS REACCIONES QUE PROVOCAN LAS MUJERES QUE DAN EL PECHO

www.tumblr.com

Debo de ser una de las pocas personas de este planeta que no veía Friends con regularidad. Conozco a todos los protagonistas, sé la canción de memoria (I'll be there for youuuu...), y he visto algunos capítulos sueltos, pero no era una friends-adicta, ni mucho menos. Por eso me llevé una sorpresa cuando descubrí hace poco el blog ECVlactando, y este post sobre el capítulo 2x02 de Friends. No he tenido ocasión de ver el capítulo entero, tan sólo esta escena que dura apenas dos minutos y que os invito a ver aquí.
Me llama la atención el hecho de que, para ser una comedia americana, tratan con mucho respeto, normalidad, y humor (por supuesto) el tema de la lactancia materna.
Chandler y Joey saltando del sofá ante la visión de la chica dando el pecho, así como los caretos que ponen, son dignos de ver. Los diálogos tampoco tienen desperdicio, desde la defensa sensata de Ross, hasta la hilarante ignorancia de Joey.
Como ya dije antes, no he visto el resto del capítulo (ni de la serie), por lo que no sé qué tratamiento que se le dio a este tema con posterioridad (si es que se le dio alguno, o quedó aquí toda la cosa). Pero esta escena demuestra que se puede sacar un gag gracioso sobre lactancia materna, sin denostarla ni ridiculizarla, sin dejarla quedar como algo sórdido y oscuro, algo que hay que evitar y esconder. Eso sí, dejando en evidencia (y esto seguro que es más habitual de lo que nos imaginamos) el desconocimiento de mucha gente sobre todo lo relacionado con dar el pecho. 
A mí me ha hecho bastante gracia, ¿y a vosotros?

lunes, 3 de junio de 2013

DE PREMIOS Y LIBROS

SOBRE EL ÚLTIMO PREMIO QUE HEMOS RECIBIDO
Hace más de un mes que recibimos de manos de la sin par Mukali (del fantástico blog Mi Camino BuscandoT) un premio. Me hace mucha ilusión principalmente por dos motivos: el primero es bastante obvio (¿a quién no le gustan los galardones, aunque sean virtuales?), y el segundo es que me ha hecho recordar ese pasado remoto en el que una servidora intentaba ser una mujer leída, instruída y cultivada ;-D (ja, ja, ja, por intentarlo que no quede).
Así que procedo a responder a las preguntas de rigor que suelen acompañar a estos premios.
1. Avaricia: ¿cuál es tu libro más caro y el más barato?
El más caro, sin duda, cualquiera de los que tuvimos que comprar para el colegio, del ciclo de Educación Infantil. ¡Si apenas son cuatro fichas, con cuatro dibujitos, cuatro pegatinas, y cuatro actividades! ¡Y valen una paaaaastaaa!
El más barato, los que regalan a veces con el periódico. En casa hay un volumen de la Historia Política da Galicia Contemporánea, De Isabel II á Restauración (1833-1874), que tengo ganas de tirar, pero mi incipiente Síndrome de Diógenes me lo impide.
2. Ira: ¿con qué autor tienes una relación amor-odio?

Me enfurecen los autores de los libros de cocina. Los tengo muy bien calados: con sus caritas sonrientes y sus delantales impolutos en la portada, no son sino unas criaturas oscuras y siniestras, escritores crípticos afanados en traerme por la calle de la desesperación y la amargura. Veo esas fotos suculentas de platos que dicen "cómeme, cómeme", leo esas recetas tan sencillas, con esos ingredientes tan normales, esas indicaciones tan claras, y esa valoración de "dificultad: fácil", y caigo. Y lo intento hacer, y aquello no sale. Y te mandan cocer el alimento sin especificar con cuánta agua, ni si es tapado o sin tapar, y ¿qué es eso de "harina, la que admita la masa", o lo de "dorar hasta que se haga"? Porque lo cocido me queda pegoteado; la masa, cruda; y lo dorado, más próximo al negro carbón. Por favor, ¿quién ha escrito esto? ¿se supone que es una receta o un código encriptado del servicio de contraespionaje? 
3. Gula: ¿qué libro te devoras una vez tras otra?

La Biblia. Porque creo en Dios y en la importancia de cultivar la vida espiritual (que no de la religión hipócrita). Y porque aún sigo creyendo en la necesidad de amarnos unos a otros, ser mansos, humildes, sinceros... Esas cosas que si las escribe Paulo Coelho todos comparten y aplauden, pero si dices que están recogidas en la Biblia todos huyen, no sea que nos tilden de sectarios fanáticos.
4. Pereza: ¿Qué libro no has leído por flojera?

¡Muchísimos! Por decir uno, el Ulises de James Joyce. 

5. Orgullo: ¿De qué libro hablas para sonar intelectual?

No me gusta la gente que va de intelectual por la vida, pero si me diera un golpe en la cabeza y me embargase una pedantería insufrible podría fardar con tooodos los que estudiamos en la carrera (aunque no tooodos los haya leído (garantizo que se puede aprobar un examen sólo con leer la introducción) ;-)): Chaucer, Shakespeare, Austen, Joyce, Poe, Melville, Faulkner... ZZZZZ, ya me callo, ya, que nadie se me duerma!  
6. Lujuria. ¿Qué encuentras atractivo en los personajes femeninos o masculinos?

Que tengan honor y bondad en el fondo, y que ésta última acabe aflorando. Me encantan los antihéroes, los mercenarios, los caballeros, los piratas, los tipos duros que realmente no lo son tanto, los que finalmente se revelan como hombres con corazón, con principios, con moral. Si encima llevan pelo largo y perilla, ya no hay más que hablar. Y para los personajes femeninos, lo mismo (menos la perilla).
7. Envidia: ¿Qué libro te gustaría recibir cómo regalo?

Pues iba a poner cualquiera (que no tenga ya) de Arturo Pérez-Reverte o de P.D.James, pero pensándolo bien, me gustaría El Corsario Negro, de Emilio Salgari. De niña lo leí tropecientas veces (o más). ¡Me encantaba! Aún está en casa de mis padres, ¡creo que un día de estos voy a robárselo! Aunque a lo mejor si lo leo ahora pierde toda la magia...

Y se supone que ahora hay que compartir el premio con otros cinco blogueros bibliófilos de pro. And the winners are
Marga, de Mundo sin gluten de Marga.
Arusca, de Contras y pros.
Sra. Díaz, de Sra. Díaz.
Pao, de Mi mundo es Muriel.
Mami Pata, de La Cueva de los Patitos.


Para acabar este post tan literario, os dejo con unas fotos de mis retoños cultivándose intelectualmente:


Aquí está el Pequeño echando mano del Diccionario de la RAE... Venga, nene, deja de mirar la tele y haz que lees el libraco. Nada. Pues suelta al McQueen y sujeta el tocho-libro que se cae. Tampoco. ¡Al menos mira a la cámara! Ni caso.

Aquí está el Mediano, meditando sobre los entresijos de la Naturaleza que acaba de desentrañar... ah, no. Que se ha quedado frito mirando las fotos del Albatros viajero. Es que la hora de la siesta es sagrada ¿no hay un libro donde ponga eso?

Y aquí está el Mayor, leyendo uno de los peñazos interesantísimos libros que el Papi estudiaba en su época. Por si no lo leéis bien, se titula La cultura de la satisfacción, y en la portada preguntan "Los impuestos, ¿para qué? ¿Quiénes son los beneficiarios?". Apasionante.

¡Feliz día y feliz lectura!

viernes, 31 de mayo de 2013

VIERNES DANDO LA NOTA: UP WHERE WE BELONG (JOE COCKER & JENNIFER WARNES)

www.lastfm.es
Hubo un tiempo en el que los cantantes triunfaban por su voz y por su manera de cantar, y no por su físico, ni por mover el culo. Un tiempo en el que una canción triunfaba por su música, su letra, y las emociones que transmitía, y no a fuerza de sonar machaconamente una y otra vez en las radiofórmulas. Un tiempo en que los artistas se forjaban en bares y clubes nocturnos donde actuaban por cuatro perras, y no en concursos de televisión ni en desnudos de revistas. Un tiempo en que los artistas se medían por su arte, y no por sus escándalos, su lista de amantes ni el número de seguidores en twitter. ¡Qué tiempos aquellos! Será que me estoy haciendo viejuna...
Os dejo una canción de aquellos tiempos, un clásico, una de las mejores canciones de amor que se hayan escrito e interpretado, y uno de los mejores dúos de la música (me río yo del Bisbal y la Chenoa). Quizá algunas estén defraudadas porque esperaban ver algún vídeo de la peli Oficial y caballero con el Richard Gere, peeero... ¡es lo que hay! Espero que os guste :-)


miércoles, 29 de mayo de 2013

LA MATERNIDAD DE LA A A LA Z: O DE OBJETO (MUJER-OBJETO)


Toda la vida luchando por no ser mujeres-objeto y ¡zasca! al llegar la maternidad nos echamos las manos a la cabeza al darnos cuenta de que nos hemos convertido no en un objeto, ¡sino en muchos!
En BIBERÓN: Existen niños que utilizan a sus madres como biberones, aunque todo el mundo sabe que esa leche no alimenta, es sólo agua, y no quita el hambre (pero ahí siguen los benditos, enganchados a la teta, como si de verdad les llenara y les prestase).
En CHUPETE: Inevitablemente ligado a lo anterior, existen niños que, aún habiendo saciado su hambre -con leche o con bocadillos de jamón- demandan la teta, utilizando a sus madres como meros chupetes (de tetina anatómica, eso sí).
En CUNA/COLCHÓN/ALMOHADA: Existen niños que han convertido los brazos de su madre en su lugar preferido para echar una cabezadita (o un sueño en toda regla!). También se han documentado casos de niños que muestran predilección por dormir encima de alguna parte del cuerpo de sus madres, utilizándolas a modo de almohada o colchón.
En COLUMPIO/BALANCÍN/HAMAQUITA: No todo va a ser dormir. Hay ocasiones en que los niños buscan la horizontalidad acompañada de un suave (o enérgico) meneo, el mecerse dulcemente al son de algún tierno cántico. Y entonces echan mano de su madre, que huele mejor que el plástico y la madera, que es más suave que el más suave de los tejidos, que suena mejor que cualquier melodía mecánica y cansina, y que ajusta la velocidad del balanceo a la perfección sin necesidad de pilas ni botoncitos.
En CARRITO/SILLITA: Existen niños que utilizan a su madre como medio de transporte. Da igual que tengan a su disposición una MacLaren, una Jané, una Stokke, o una con chasis de aluminio, revestimiento de plata, incrustaciones de swaroski y acolchado de terciopelo. Ninguna como ir en los brazos -o al caballito- de su madre.
En DISPOSITIVO MULTIMEDIA: Por mucho I-Phone o I-Pad que haya, nada como una madre para que cante El Pollito Pío y los Cantajuegos, que baile el Gangnam Style y el Soy una taza, que reproduzca los diálogos de Cars y de Pocoyó, que hable balleno como Dory y que imite la voz del Pato Donald. A una madre no se le acaba la batería, ni se rompe al caer al suelo, ni se le llena la pantalla táctil de arañazos, babas pringosas y mocos resecos.

Existen niños que utilizan a sus madres como muñecas para peinar, peluches para dormir, dinosaurios para luchar. Se han dado casos de madres utilizadas como percheros, libros, televisiones, flotadores, columpios, y un sin fin de etcéteras.

Pero en realidad, yo creo que no existen niños así. Los niños no utilizan a nadie, sino que tan sólo buscan a alguien que satisfaga sus necesidades y les ayude en su desarrollo. En realidad no somos mujeres-objeto, sino tan sólo madres haciendo su trabajo, madres que a veces no necesitan echar mano de todos los cachivaches que las rodean, pero otras veces sí. Esos utensilios que facilitan nuestra labor y que nos son de tanta ayuda: biberones y chupetes, carritos y tronas... Esos sí son los objetos; nosotras seguimos siendo mujeres.


EL CUENTO DEL VIEJO, EL NIÑO Y EL BURRO

La semana pasada os contaba el episodio de la Sinovitis Transitoria de Cadera de nuestro hijo Mayor, de cómo al ir a buscarle al cole le dolía tanto la cadera que no podía caminar, de cómo le senté en la sillita del Pequeño mientras éste iba andando, y de cómo varios transeúntes nos hicieron ver lo inapropiado y vergonzante que era que un niño de 6 años le "quitase" el sitio al pequeño. En los comentarios nuestro amigo Alejandro, fiel seguidor y comentarista de este blog casi desde sus orígenes, observó la similitud de esa situación con el cuento de "El viejo, el niño y el burro", y me recomendó su lectura.
Buscándolo en Google, comprobé que hay un sinfín de versiones y variantes del mismo, en verso, en prosa, y hasta en dibujos animados. En algunos sitios lo dan como anónimo, mientras que otros lugares lo atribuyen al Conde Lucanor. Esta versión que he encontrado en la web EnCuentos.com es de Miguel Agustín Príncipe, autor de numerosas fábulas infantiles. Espero que os guste tanto como a mí, porque aunque los versos tengan casi dos siglos, el mensaje es más actual que nunca!!!  

El viejo, el niño y el burro

Iban un viejo y un chico
Por esos mundos de Dios,
Y acompañando a los dos
Iba también un borrico.

El vejete ya encorvado,
Iba a pie con mucha paz,
Y mientras tanto el rapaz
Iba en el burro montado.

Vieron esto ciertas gentes
De no sé qué población,
Y con acento burlón
Exclamaron impacientes:

-¡Mire usted el rapazuelo
Y qué bien montado va,
Mientras de viejo que está
Andar no puede el abuelo!

¿No era mejor que el chiquillo
Siguiera a pie de reata,
Y que el viejo que va a pata
Montara en el borriquillo?

El anciano que esto oyó
Dijo al muchacho: -Discurro
Que hablan bien: baja del burro,
Que vaya montarlo yo.

El niño, sin impugnarlo,
Bajó del asno al instante,
Y echó a andar, mientras boyante
Iba el abuelo a caballo.

-¡Vaya un cuadro singular
Y un chistoso vice-versa!
(Dijo otra gente diversa,
Que así los vio caminar):

¡Mire usted el viejarrón
Y cómo va cabalgando,
Mientras el chico va dando
Tropezón tras tropezón!

¿No era mejor que el vejete
¡Maldito sea su nombre!
Fuese a pie, que al fin es hombre,
Y no el pobre mozalbete?

-¡Alabado sea Dios!
Dijo el viejo para sí:
¿Tampoco les gusta así?
¡Pues nada! a montar los dos.

Esto dicho, de la chupa
Tiró al muchacho, y subióle
De un brinco arriba, y montóle
Muy sí señor en la grupa.

-¡Perfectamente!, exclamaron
Soltando la taravilla,
Los de otro lugar o villa
Con los cuales se encontraron:

-¿Habrá cosa más bestial,
Aunque sea pasatiempo,
Que montar los dos a un tiempo
En ese pobre animal?

¿No era mejor, voto a bríos,
Que alternasen en subir,
Y no que el burro ha de ir
Cargado así con los dos?

-Cosa es que ya me encocora,
Exclamó el viejo bufando:
Bajemos los dos … ¡y andando!
A ver qué dicen ahora.

Y uno y otro descendieron
Y a pie empezaron a andar,
Y… -¡Bien! ¡muy bien! ¡vaya un par!,
Otras gentes les dijeron:

¿Es posible que se dé
Quien así busque molestias?
¡Qué majaderos! ¡qué bestias!
Tienen burro, y van a pie.

Cargado entonces del todo,
Dijo el viejo: -¡Voto va!
¿Con que no podemos ya
Acertar de ningún modo?

Hagamos lo que nos cuadre
Sin hacer caso el menor
De ese mundo charlador,
Llore o ría, grite o ladre.

Esté limpia la conciencia,
Que es el deber principal,
Y en lo demás cada cual
Consulte su conveniencia.

Por nada, pues, ya me aburro
En un mundo tan ruin:
Conque… arriba, chiquitín,
Que es lo mejor.-¡Arre, burro!


Fin

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