miércoles, 17 de julio de 2013

EL FÚTBOL, EL NUEVO OPIO DEL PUEBLO

DE FÚTBOL Y FRIKIS

No acabo de comprender la paradójica, omnipresente e irracional pasión futbolera de este país. Paradójica, porque si alguien se pone a presumir de España fuera de algún evento deportivo, es motivo más que sobrado para ser tachado de facha o fascista (al menos en mi ciudad esto es así); omnipresente, porque está en todos lados, en la tele, en la calle, en la publicidad... y también irracional, porque muchos abrazan este deporte como un devoto fervoroso se aferra a sus creencias. 

Y no penséis que odio el fútbol, ni mucho menos (¡Forza Depor!), sólo que no me gusta ni un ápice todo lo que este mundo conlleva cuando la obsesión se traslada al universo infantil. 
En primer lugar, no acabo de entender a los padres que, nada más dar sus primeros pasos, le ponen al crío un balón en los pies, no para que juegue y se entretenga de forma sana, sino con la intención y la esperanza de que se dedique profesionalmente a ello (inciso: lo mismo es aplicable a los que se empecinan en que sus hijos sean estrellas de la música, del cine, reinas de la belleza o primeras figuras de cualquier deporte, y para ello les amargan la existencia y les arruinan la infancia y de paso, la vida).

youtube.com
Tampoco soporto el endiosamiento de los jugadores, ídolos a imitar sin tener en cuenta sus vidas fuera del campo, si son unos libertinos pendencieros, o violentos, o ludópatas, o drogadictos, o chulos engreídos, o ignorantes atrevidos, o vete tú a saber qué (se me vienen a la cabeza nombres y apellidos de futbolistas, nacionales y extranjeros, para todas y cada una de estas categorías). ¿De verdad queremos que nuestros hijos sean como ellos, por mucho dinero que ganen, y por mucho harén de modelos/actrices que tengan?
Y lo que peor me parece de todo es la obligatoriedad de que a los niños les tenga que gustar el fútbol. A día de hoy parece que es imprescindible y necesario. Aún recuerdo cuando algunos se empeñaron en que mi niño Mayor coleccionase cromos de fútbol: le compraron el álbum y varios sobres, e intentaban "inculcarle" el interés con argumentos tan convincentes y poderosos como "a todos los niños les gusta, tienes que ser como los demás". Todo en vano, por supuesto, pues lo único que han conseguido es exacerbar todavía más su aversión al balompié. 

inazumaeleven.tv
Y ten por seguro que si a tu hijo no le gusta darle pataditas a un balón, la ignominiosa maldición del frikismo caerá sobre él: inevitablemente será el friki de los dinosaurios, o el friki de los libros, o el friki del violín, o el friki de la música clásica, o el friki de los bichos (en cambio nadie dice el friki del fútbol, qué curioso). Y luego ves a los niños no-frikis, esos que por supuesto van a clases de fútbol, y ves que no tienen más conversación que alineaciones de equipos, jugadas y partidos, y descubres que muchos de ellos son más egoístas que los demás (pero ¿no fomentaba el trabajo en equipo?), demasiado (por no decir asquerosamente) competitivos, con un mal perder increíble (¿dónde está eso del fair play?), y tramposillos que no veas (lo de tirarse en el área para simular penalty debe ser asignatura troncal). 


¿Es esto lo que les enseñan en las escuelas deportivas? Pues apaga y vámonos. 
Me quedo con mis frikis.

martes, 16 de julio de 2013

LA PEPPA SE PASA TRES PUEBLOS

 DIBUJOS ANIMADOS Y ¿FEMINISMO?

¿Os imagináis unos dibujos animados donde la madre de la protagonista apareciese como alguien más bien torpe, simplón, vago y despistado, a la que su hija le llamase tonta y le dijese que tiene la barriga muy gorda? 
Yo no. Saltarían de inmediato todas las alarmas:  veo declaraciones de políticos, boicot en los medios de comunicación, declaraciones del defensor del espectador, intervenciones del gobierno, acusaciones de la oposición y masas enfervorizadas e indignadas exigiendo la inmediata retirada de semejante producto televisivo (y de paso, la cabeza de los responsables en una pica). ¡¿Qué ejemplo están dando a los niños?! ¿Qué nefasta imagen están dando de la mujer? ¡Sexistas! ¡¡Machistas!! ¡¡¡A la hoguera!!!
Pues hete aquí que tales dibujos existen, que son famosísimos, que los echan en la televisión pública, que los emiten en tropecientos países y que han recibido un porrón de premios internacionales. Pero un momento... ah, no, no pasa nada, el gordo vago y tontorrón es el padre. Aquí no ha pasado nada, vuelvan a sus vidas, ciudadanos.



Sí, amigos, hablo de la inefable cerdita Peppa Pig. Y sus compañeros hadas y duendes, de El Pequeño Reino de Ben y Holly, de los mismos creadores que la pequeña gorrina, siguen este camino. A Papá Pig, Peppa le suelta un "pero qué tonto eres" en casi todos los capítulos (y nunca nadie se lo reprocha, por cierto), cuando no aparece como un inepto que no sabe interpretar los mapas y se pierde al conducir, o tirado en el sofá viendo la tele porque le encanta no hacer nada. Y el Rey Cardo, papá de Holly, es un vago que necesita que la sirvienta le haga los hechizos más absurdos como preparar té y tocar música, cuando no aparece como el único que se ríe de un chiste para peces que tienen el cerebro muy pequeño.  

A mis hijos les encantan estas dos series de dibujos animados, están muy bien hechas y todo lo demás, pero para mi gusto esto desentona un poco (o un demasiado). Para colmo, leo en la wikipedia que la serie de Peppa Pig desató cierta controversia porque los personajes iban en el coche sin cinturones de seguridad, y en bici sin casco, por lo que hubo airadas protestas y cambiaron algunas escenas. A mí que me perdonen, pero creo que más estúpidos no se puede ser. Seguimos a vueltas con la ultracorrección política de siempre: ¡el casco! ¡el cinturón! ¡que nadie salga fumando! ¡que nadie salga bebiendo! ¡a promocionar alimentos saludables! Pero faltar al respeto a uno de los progenitores... qué más da, mientras no sea a la madre!!!

En fin, no voy a prohibir a mis hijos ver estas series, también ven Chicken Town, Fanboy y Chum Chum, y Los Pingüinos de Madagascar; si pretendiera que sólo vieran cosas edificantes más me valdría tirar la tele por la ventana. Pero quería comentar esto que me llevaba rondando en la cabeza un tiempo, porque tanta estupidez pseudofeministoide, política y socialmente aceptada, me resulta cansina. Y porque alguien tiene que ponerse del lado de Papá Pig y el Rey Cardo. ¡Ánimo, chicos!

viernes, 12 de julio de 2013

VIERNES DANDO LA NOTA: ALANIS MORISSETTE

Hoy traigo una canción muy conocida de los años 90 (no sólo de los 80 vive la música), titulada You Oughta Know, de Alanis Morissette. 
El disco al que pertenece, Jagged Little Pill, siempre estará entre mis favoritos, me encantaban tooodas las canciones incluidas en él, y me las sabía tooodas de memoria.
Es una canción de desamor, o más bien, de cabreo porque el chico la ha dejado y rápidamente la ha sustituido por otra.
¡Espero que os guste! 




miércoles, 10 de julio de 2013

LA MATERNIDAD DE LA A A LA Z: I DE INDIGNACIÓN




No sé si es por la maternidad, o porque me estoy haciendo mayor, pero lo cierto es que cada día que pasa me indigno más y más con ciertas situaciones y conductas.

Me indigno sobremanera con los padres que se quejan de sus hijos: que si no sabes lo que es aguantarle, porque no para y debe de ser hiperactivo (ya sabéis la ligereza con la que se usa este término, la misma con la que se diagnostica, esto también me indigna, por cierto); que si no sabes el engorro que es no poder dejarle con nadie, que llora todo el tiempo preguntando por su mamá; que si no sabes el follón que es tenerlo en casa todo el día en verano, que no tengo ni un segundo para mí y estoy deseando que llegue septiembre, y menos mal que lo enchufo quince días en un campamento urbano, medio mes con una abuela y tres semanas con la otra (matizo: me indigno cuando este comentario viene de madres que, como yo, no tenemos un trabajo remunerado fuera del hogar, y poseemos el privilegio de poder estar con nuestros hijos durante las vacaciones); que si no sabes el trastorno que supone no poder salir de noche por culpa de los niños; que si no sabes el fastidio que es tener que estar pendiente de él las 24 horas al día... pues mira por dónde, sí que lo sé. Es más, muchas de estas cosas ya las sabía incluso antes de ser madre (eso de que los hijos demandan atención y cuidados, por ejemplo). Pero lo acepté y lo asumí con responsabilidad y gusto, como una persona adulta, de lo contrario me habría comprado un perro, una muñeca o un tamagochi. 
Me indigna la tan manida frase todos los padres quieren lo mejor para sus hijos, y el hecho de que esta sentencia justifique cualquier comportamiento de esos padres, legitimado además, por los principios de libertad, tolerancia y respeto. Son los famosos "yo educo a mi hijo como me da la gana", y "nadie me dice cómo educar a mi hijo". El único límite parece ser el maltrato físico, ahí sí se puede juzgar, acusar y condenar, "¡Mira qué mala madre, que le ha dado un cachete a su hijo!", pero que nadie se atreva a juzgar a la que deja a su hijo delante de la televisión ocho horas seguidas, a la que se desentiende de su hijo en el parque, a la que enseña a su hijo a ser un caradura, a la que aplaude cuando su hijo hace daño a los demás, a la que presume de la agresividad y malicia de su hijo, o a la que le apunta a todas las actividades extraescolares posibles (en contra de los deseos del niño) para tener tiempo libre. Eso sólo son distintas "maneras de educar", todas lícitas, y todas permitidas, y nadie tiene derecho a decir nada en contra, so riesgo de quedar como un intolerante (y esto, en nuestra sociedad, ya sabéis que es lo peor que uno puede ser).
Me indigna la gente que cree conocer a tus hijos mejor que tú, que cree saber qué es lo que mejor les conviene y cuál es la mejor manera de tratarles. Gente que no duda en contradecirte de obra o de palabra, gente que contraviene tus deseos y tus indicaciones, gente que parece olvidarse de quiénes son los padres. 
Me indignan tantas y tantas cosas, que podría escribir una docena de posts sobre ello; pero para resumir sólo diré que, en definitiva, me indigna todo aquello que hace daño a mis hijos en particular, y a los niños en general, y me indigna todo aquello que contribuye a que nuestra sociedad esté cada vez más enferma, confundida y podrida.


viernes, 5 de julio de 2013

VIERNES DANDO LA NOTA: ALICE IN CHAINS Y SKIN.

Hay que ver cómo van cambiando los gustos. Antes detestaba el repollo, y ahora me encanta. Lo mismo con el jamón serrano. Y lo mismo con la música.

Cuando era más joven me aficioné a un grupo grunge llamado Alice in Chains. Me encantaban, tenía (y aún tengo) todos sus discos, fotos en la carpeta, vídeos grabados, etc. etc. El otro día quise ponerles alguna canción de ellos a mis niños, pero me parecieron tan tristes, tan deprimentes, tan oscuros, que de verdad que no fui capaz. Os dejo el vídeo de una de las canciones que antaño tanto me gustaban.


En las antípodas de Alice in Chains estaba otro de mis grupos predilectos, los británicos Skin (otro de esos grupos ingleses que no conoce nadie), que a mí particularmente me alegran, me levantan el ánimo y me dejan con una sonrisa en los labios. Hacía muchísimo que no los escuchaba (el CD andaba criando polvo) y pensar que antes los ponía un día sí y otro también! Nunca había visto un vídeo de ellos (antes no existía YouTube) y ayer me dio por buscar algunos. Os dejo el de la primera canción que escuché de ellos, la que ponían en la radio y me enganchó desde las primeras notas. Este sí que se lo puse a mis niños.

Bueno, no me deja poner el vídeo, así que ESTE es el enlace. Los muchachos gastaron tanto en espuma para los rizos que luego no tenían para unas camisetas :-)

¡Espero que os guste!

miércoles, 3 de julio de 2013

LA MATERNIDAD DE LA A A LA Z: Z DE ZARRAPASTROSA

GLAMOUR VS EFICIENCIA, MODA VS OPERATIVIDAD


Hay palabras que de por sí suenan tan mal que nos dan una idea de que su significado es cualquier cosa menos bonito. Palabras cacofónicas, se llaman, (o en cristiano, palabrejas feas de caray). Y pienso que un buen ejemplo de ellas es el "zarrapastrosa" que hoy nos ocupa. 
Sin duda existe ya mucha literatura blogueril sobre este tema, pero no me resisto a aportar mi granito de arena.

Una madre se convierte en zarrapastrosa cuando comprende que por mucha laca o fijador que lleve su peinado, por muy long lasting que sea su maquillaje, por muy waterproof que sea su rímel y por muy permanente que sea su barra de labios, no tienen nada que hacer contra los labios y las manitas, con frecuencia húmedas o pringosas, de un niño dado a estrujar, acariciar, espachurrar y besar la cara y el cabello de su madre. Así que, por no acabar pareciendo Krusty el payaso, esa madre opta por reducir el uso de cosméticos a la mínima mínima mínima expresión.
Una madre se convierte en zarrapastrosa cuando su hijo le rompe los pantys recién comprados con los malditos velcros de los zapatos. Desde entonces esa madre aprende a no volver a gastar 20 euros en unas medias que probablemente no duren íntegras más de 20 minutos, (y también a no sentar a ningún niño en sus rodillas cuando lleva medias de cristal).
Una madre se convierte en zarrapastrosa cuando se da cuenta de que las uñas tan esmeradamente pintadas no son compatibles con abrir ridículos envoltorios de chuches infantiles, ni con los mecanismos de engranaje o apertura de algunos juguetes.
Una madre se convierte en zarrapastrosa cuando desiste de llevar pendientes largos (porque manos diminutas ya le han roto más de uno), nada colgando del cuello (mucha marca de Tous, pero el dichoso cordoncito negro se rompe como los demás), y nada de glamourosas gafas de sol que sin duda acabarán, en el mejor de los casos, llenas de mini-huellas dactilares, saliva y mocos, y en el peor, con una patilla de menos o un cristal roto de más.
shoerazzi.com
Una madre se convierte en zarrapastrosa cuando comprueba que ni las plataformas, ni las cuñas, ni los stilettos, ni los tacones de 15 centímetros son operativos para correr detrás de un niño con tendencia a cruzar la calle sin mirar y sin darle la mano a nadie, ni para pisar el suelo mullido del parque, ni la zona de arena, ni las rejillas, ni para empujar un carrito de bebé cuesta arriba (ni cuesta abajo) en una pendiente de más de 45 grados, ni para subir escaleras con un niño de 20 kilos dormido en los brazos (corrijo lo de los 15 centímetros: con que superen los 5 ya son inviables). 

Una madre se convierte en zarrapastrosa cuando se da cuenta de que el lamparón que dejan las papillas regurgitadas, los mocos resecos, o los restos de gusanitos de color naranja y sabor a queso no se camuflan con el estampado del vestido ni de la blusa. Tampoco cuelan como diseños de print animal. (Y las calcomanías de las chuches que tu niño se empeña en ponerte no pasan por un tatuaje decente, por mucho que ahora le llamen "tattoo").
Una madre se convierte en zarrapastrosa cuando descubre que es muy mala idea llevar minifalda o vestidos cortos cuando se tiene una criatura de corta estatura, por la que hay que inclinarse muchas veces y agacharse otras tantas (a no ser que a una le dé por el exhibicionismo, o bien consiga el patrocinio de una marca de bragas).
mytheresa.com
Una madre se convierte en zarrapastrosa cuando renuncia al maxibolso y al clutch, pues no hay manos suficientes para llevar el primero, y en el segundo no cabe ni la tarjeta sanitaria del niño (mochila o bandolera, amiga fiel).

Pues sí. Muchas madres parece que nos hemos convertido en zarrapastrosas, en mujeres andrajosas, desaliñadas y rotas (definición de la RAE). Pero nada más lejos de la realidad. Simplemente somos madres prácticas. Nada glamourosas, quizá poco trendys, pero cien por cien operativas
Y para compensar, nuestros hijos siempre nos ven siempre hermosas, y a poco que nos arreglamos nos sueltan aquello de "mami, pareces una princesa". Y sonreímos, y nos lo creemos, porque sabemos que es verdad.  


martes, 2 de julio de 2013

LA ENTRADA NÚMERO 100

Dice el Blogger este que la de hoy es la entrada número 100. Y resulta que, casualidades numéricas de la vida, estos días sobrepasamos el umbral de las 10.000 visitas (¡hurraaa!). 
Así que creo que esto bien se merece una entrada especial.
¿Y qué puede haber más especial que mis tres niños, mis tres churumbeles, mis tres tesoros? Os dejo una foto que les hizo mi hermano hace dos meses, cuando nos fuimos todos a una boda. Sin ellos no existiría este blog, sin ellos mi vida sería infinitamente más triste y vacía. ¡Os quiero muchísimo, chicos!

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