sábado, 20 de julio de 2013

MÁS DE UN AÑO CON EL BLOG

EL PRIMER CUMPLE-BLOG

Resulta que estaba convencidísima de que había empezado con esto del blog en agosto del año pasado, y hete aquí que no, que la primera entrada data del 12 de julio de 2012. 
Ya ha pasado, por tanto, algo más de un año desde que me puse a escribir sobre las andanzas de mis criaturas, mis opiniones, mis ideas, mis pensamientos y mis desbarres sobre la maternidad, sobre la vida, sobre lo que me pasa por la cabeza.
He releído la primera entrada que escribí, se titulaba "Quiero que mis hijos sean felices", y era una especie de carta de presentación, o declaración de intenciones, y no cambio ni un ápice de ella. Por eso me gustaría volver a compartirla con vosotros, los pocos pero escogidos seguidores de este blog :-D Muchas gracias a todos por estar ahí, por el tiempo que dedicáis a leerlo, y por los comentarios que me dejáis al final de cada post, los cuales, de verdad, me alegran más de lo que os podéis imaginar, y me animan muchísimo a seguir escribiendo y compartiendo mis vivencias con vosotros. 
¡¡¡Os quiero!!! :-) 

DE CÓMO UNA MADRE DECIDIÓ CONVERTIRSE EN UNA BUENA MADRE

Quiero ser una buena madre. De esas que se preocupan tanto por sus hijos que se dedican en cuerpo y alma a cuidarlos. De esas que los bañan, les hacen la comida y los llevan al parque. De esas que les compran ropa y los llevan al colegio. 
Pero no me basta con eso. 
Quiero que cuando sean mayores no tengan nada que reprocharme. Ni falta de cariño, ni exceso de disciplina. Ni burlas, ni incomprensión, ni favoritismos, ni comparaciones. Ni mano dura, ni ausencia de normas. Que no tengan que disculpar mis errores atribuyéndolos a la ignorancia, a lo que mandaba el médico o a lo que se hacía por costumbre. Que no tengan que recriminarme cobardía ni dejadez, indolencia ni comodidad, miedo ni desconocimiento. 
Quiero, al fin y al cabo, que cuando sean jóvenes, adultos, e incluso ancianos, al echar la vista atrás recuerden su infancia con verdadero cariño. No con nostalgia fingida, la que edulcoramos con el paso de los años, engañándonos a nosotros mismos. Hablo de recuerdos sinceros, gratos, que perduran, que causan una sonrisa tierna, reconfortan el alma y llenan el espíritu. Hablo de felicidad.
Y es que quiero que mis niños sean niños felices. Para que sea lo que sea que les depare la vida el día de mañana, por muy seco, duro y árido que sea el futuro, tengan siempre en la memoria y en el corazón un refugio, un oasis, un rinconcito donde volver a ser niños, donde volver a ser felices.

"La mejor forma de hacer que los niños sean buenos es hacer que sean felices"  Oscar Wilde


viernes, 19 de julio de 2013

VIERNES DANDO LA NOTA: CHRIS CORNELL

hipersonica.com
Si alguien se pregunta ¿quién es este paisano? Pues se llama Chris Cornell, y saltó a la fama como el vocalista de un famoso grupo grunge de los 90 llamado Soundgarden. Confieso que nunca han estado entre mis predilectos, peeeero hete aquí que hace unos siete añitos fue el encargado de la canción de la esperada película del entonces nuevo James Bond: Daniel Craig. La peli en cuestión, Casino Royale, me encanta (una que es muy bondmaníaca), Daniel Craig también y la canción mucho más!


miércoles, 17 de julio de 2013

EL FÚTBOL, EL NUEVO OPIO DEL PUEBLO

DE FÚTBOL Y FRIKIS

No acabo de comprender la paradójica, omnipresente e irracional pasión futbolera de este país. Paradójica, porque si alguien se pone a presumir de España fuera de algún evento deportivo, es motivo más que sobrado para ser tachado de facha o fascista (al menos en mi ciudad esto es así); omnipresente, porque está en todos lados, en la tele, en la calle, en la publicidad... y también irracional, porque muchos abrazan este deporte como un devoto fervoroso se aferra a sus creencias. 

Y no penséis que odio el fútbol, ni mucho menos (¡Forza Depor!), sólo que no me gusta ni un ápice todo lo que este mundo conlleva cuando la obsesión se traslada al universo infantil. 
En primer lugar, no acabo de entender a los padres que, nada más dar sus primeros pasos, le ponen al crío un balón en los pies, no para que juegue y se entretenga de forma sana, sino con la intención y la esperanza de que se dedique profesionalmente a ello (inciso: lo mismo es aplicable a los que se empecinan en que sus hijos sean estrellas de la música, del cine, reinas de la belleza o primeras figuras de cualquier deporte, y para ello les amargan la existencia y les arruinan la infancia y de paso, la vida).

youtube.com
Tampoco soporto el endiosamiento de los jugadores, ídolos a imitar sin tener en cuenta sus vidas fuera del campo, si son unos libertinos pendencieros, o violentos, o ludópatas, o drogadictos, o chulos engreídos, o ignorantes atrevidos, o vete tú a saber qué (se me vienen a la cabeza nombres y apellidos de futbolistas, nacionales y extranjeros, para todas y cada una de estas categorías). ¿De verdad queremos que nuestros hijos sean como ellos, por mucho dinero que ganen, y por mucho harén de modelos/actrices que tengan?
Y lo que peor me parece de todo es la obligatoriedad de que a los niños les tenga que gustar el fútbol. A día de hoy parece que es imprescindible y necesario. Aún recuerdo cuando algunos se empeñaron en que mi niño Mayor coleccionase cromos de fútbol: le compraron el álbum y varios sobres, e intentaban "inculcarle" el interés con argumentos tan convincentes y poderosos como "a todos los niños les gusta, tienes que ser como los demás". Todo en vano, por supuesto, pues lo único que han conseguido es exacerbar todavía más su aversión al balompié. 

inazumaeleven.tv
Y ten por seguro que si a tu hijo no le gusta darle pataditas a un balón, la ignominiosa maldición del frikismo caerá sobre él: inevitablemente será el friki de los dinosaurios, o el friki de los libros, o el friki del violín, o el friki de la música clásica, o el friki de los bichos (en cambio nadie dice el friki del fútbol, qué curioso). Y luego ves a los niños no-frikis, esos que por supuesto van a clases de fútbol, y ves que no tienen más conversación que alineaciones de equipos, jugadas y partidos, y descubres que muchos de ellos son más egoístas que los demás (pero ¿no fomentaba el trabajo en equipo?), demasiado (por no decir asquerosamente) competitivos, con un mal perder increíble (¿dónde está eso del fair play?), y tramposillos que no veas (lo de tirarse en el área para simular penalty debe ser asignatura troncal). 


¿Es esto lo que les enseñan en las escuelas deportivas? Pues apaga y vámonos. 
Me quedo con mis frikis.

martes, 16 de julio de 2013

LA PEPPA SE PASA TRES PUEBLOS

 DIBUJOS ANIMADOS Y ¿FEMINISMO?

¿Os imagináis unos dibujos animados donde la madre de la protagonista apareciese como alguien más bien torpe, simplón, vago y despistado, a la que su hija le llamase tonta y le dijese que tiene la barriga muy gorda? 
Yo no. Saltarían de inmediato todas las alarmas:  veo declaraciones de políticos, boicot en los medios de comunicación, declaraciones del defensor del espectador, intervenciones del gobierno, acusaciones de la oposición y masas enfervorizadas e indignadas exigiendo la inmediata retirada de semejante producto televisivo (y de paso, la cabeza de los responsables en una pica). ¡¿Qué ejemplo están dando a los niños?! ¿Qué nefasta imagen están dando de la mujer? ¡Sexistas! ¡¡Machistas!! ¡¡¡A la hoguera!!!
Pues hete aquí que tales dibujos existen, que son famosísimos, que los echan en la televisión pública, que los emiten en tropecientos países y que han recibido un porrón de premios internacionales. Pero un momento... ah, no, no pasa nada, el gordo vago y tontorrón es el padre. Aquí no ha pasado nada, vuelvan a sus vidas, ciudadanos.



Sí, amigos, hablo de la inefable cerdita Peppa Pig. Y sus compañeros hadas y duendes, de El Pequeño Reino de Ben y Holly, de los mismos creadores que la pequeña gorrina, siguen este camino. A Papá Pig, Peppa le suelta un "pero qué tonto eres" en casi todos los capítulos (y nunca nadie se lo reprocha, por cierto), cuando no aparece como un inepto que no sabe interpretar los mapas y se pierde al conducir, o tirado en el sofá viendo la tele porque le encanta no hacer nada. Y el Rey Cardo, papá de Holly, es un vago que necesita que la sirvienta le haga los hechizos más absurdos como preparar té y tocar música, cuando no aparece como el único que se ríe de un chiste para peces que tienen el cerebro muy pequeño.  

A mis hijos les encantan estas dos series de dibujos animados, están muy bien hechas y todo lo demás, pero para mi gusto esto desentona un poco (o un demasiado). Para colmo, leo en la wikipedia que la serie de Peppa Pig desató cierta controversia porque los personajes iban en el coche sin cinturones de seguridad, y en bici sin casco, por lo que hubo airadas protestas y cambiaron algunas escenas. A mí que me perdonen, pero creo que más estúpidos no se puede ser. Seguimos a vueltas con la ultracorrección política de siempre: ¡el casco! ¡el cinturón! ¡que nadie salga fumando! ¡que nadie salga bebiendo! ¡a promocionar alimentos saludables! Pero faltar al respeto a uno de los progenitores... qué más da, mientras no sea a la madre!!!

En fin, no voy a prohibir a mis hijos ver estas series, también ven Chicken Town, Fanboy y Chum Chum, y Los Pingüinos de Madagascar; si pretendiera que sólo vieran cosas edificantes más me valdría tirar la tele por la ventana. Pero quería comentar esto que me llevaba rondando en la cabeza un tiempo, porque tanta estupidez pseudofeministoide, política y socialmente aceptada, me resulta cansina. Y porque alguien tiene que ponerse del lado de Papá Pig y el Rey Cardo. ¡Ánimo, chicos!

viernes, 12 de julio de 2013

VIERNES DANDO LA NOTA: ALANIS MORISSETTE

Hoy traigo una canción muy conocida de los años 90 (no sólo de los 80 vive la música), titulada You Oughta Know, de Alanis Morissette. 
El disco al que pertenece, Jagged Little Pill, siempre estará entre mis favoritos, me encantaban tooodas las canciones incluidas en él, y me las sabía tooodas de memoria.
Es una canción de desamor, o más bien, de cabreo porque el chico la ha dejado y rápidamente la ha sustituido por otra.
¡Espero que os guste! 




miércoles, 10 de julio de 2013

LA MATERNIDAD DE LA A A LA Z: I DE INDIGNACIÓN




No sé si es por la maternidad, o porque me estoy haciendo mayor, pero lo cierto es que cada día que pasa me indigno más y más con ciertas situaciones y conductas.

Me indigno sobremanera con los padres que se quejan de sus hijos: que si no sabes lo que es aguantarle, porque no para y debe de ser hiperactivo (ya sabéis la ligereza con la que se usa este término, la misma con la que se diagnostica, esto también me indigna, por cierto); que si no sabes el engorro que es no poder dejarle con nadie, que llora todo el tiempo preguntando por su mamá; que si no sabes el follón que es tenerlo en casa todo el día en verano, que no tengo ni un segundo para mí y estoy deseando que llegue septiembre, y menos mal que lo enchufo quince días en un campamento urbano, medio mes con una abuela y tres semanas con la otra (matizo: me indigno cuando este comentario viene de madres que, como yo, no tenemos un trabajo remunerado fuera del hogar, y poseemos el privilegio de poder estar con nuestros hijos durante las vacaciones); que si no sabes el trastorno que supone no poder salir de noche por culpa de los niños; que si no sabes el fastidio que es tener que estar pendiente de él las 24 horas al día... pues mira por dónde, sí que lo sé. Es más, muchas de estas cosas ya las sabía incluso antes de ser madre (eso de que los hijos demandan atención y cuidados, por ejemplo). Pero lo acepté y lo asumí con responsabilidad y gusto, como una persona adulta, de lo contrario me habría comprado un perro, una muñeca o un tamagochi. 
Me indigna la tan manida frase todos los padres quieren lo mejor para sus hijos, y el hecho de que esta sentencia justifique cualquier comportamiento de esos padres, legitimado además, por los principios de libertad, tolerancia y respeto. Son los famosos "yo educo a mi hijo como me da la gana", y "nadie me dice cómo educar a mi hijo". El único límite parece ser el maltrato físico, ahí sí se puede juzgar, acusar y condenar, "¡Mira qué mala madre, que le ha dado un cachete a su hijo!", pero que nadie se atreva a juzgar a la que deja a su hijo delante de la televisión ocho horas seguidas, a la que se desentiende de su hijo en el parque, a la que enseña a su hijo a ser un caradura, a la que aplaude cuando su hijo hace daño a los demás, a la que presume de la agresividad y malicia de su hijo, o a la que le apunta a todas las actividades extraescolares posibles (en contra de los deseos del niño) para tener tiempo libre. Eso sólo son distintas "maneras de educar", todas lícitas, y todas permitidas, y nadie tiene derecho a decir nada en contra, so riesgo de quedar como un intolerante (y esto, en nuestra sociedad, ya sabéis que es lo peor que uno puede ser).
Me indigna la gente que cree conocer a tus hijos mejor que tú, que cree saber qué es lo que mejor les conviene y cuál es la mejor manera de tratarles. Gente que no duda en contradecirte de obra o de palabra, gente que contraviene tus deseos y tus indicaciones, gente que parece olvidarse de quiénes son los padres. 
Me indignan tantas y tantas cosas, que podría escribir una docena de posts sobre ello; pero para resumir sólo diré que, en definitiva, me indigna todo aquello que hace daño a mis hijos en particular, y a los niños en general, y me indigna todo aquello que contribuye a que nuestra sociedad esté cada vez más enferma, confundida y podrida.


viernes, 5 de julio de 2013

VIERNES DANDO LA NOTA: ALICE IN CHAINS Y SKIN.

Hay que ver cómo van cambiando los gustos. Antes detestaba el repollo, y ahora me encanta. Lo mismo con el jamón serrano. Y lo mismo con la música.

Cuando era más joven me aficioné a un grupo grunge llamado Alice in Chains. Me encantaban, tenía (y aún tengo) todos sus discos, fotos en la carpeta, vídeos grabados, etc. etc. El otro día quise ponerles alguna canción de ellos a mis niños, pero me parecieron tan tristes, tan deprimentes, tan oscuros, que de verdad que no fui capaz. Os dejo el vídeo de una de las canciones que antaño tanto me gustaban.


En las antípodas de Alice in Chains estaba otro de mis grupos predilectos, los británicos Skin (otro de esos grupos ingleses que no conoce nadie), que a mí particularmente me alegran, me levantan el ánimo y me dejan con una sonrisa en los labios. Hacía muchísimo que no los escuchaba (el CD andaba criando polvo) y pensar que antes los ponía un día sí y otro también! Nunca había visto un vídeo de ellos (antes no existía YouTube) y ayer me dio por buscar algunos. Os dejo el de la primera canción que escuché de ellos, la que ponían en la radio y me enganchó desde las primeras notas. Este sí que se lo puse a mis niños.

Bueno, no me deja poner el vídeo, así que ESTE es el enlace. Los muchachos gastaron tanto en espuma para los rizos que luego no tenían para unas camisetas :-)

¡Espero que os guste!

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