EL PRIMER CUMPLE-BLOG
Ya ha pasado, por tanto, algo más de un año desde que me puse a escribir sobre las andanzas de mis criaturas, mis opiniones, mis ideas, mis pensamientos y mis desbarres sobre la maternidad, sobre la vida, sobre lo que me pasa por la cabeza.
He releído la primera entrada que escribí, se titulaba "Quiero que mis hijos sean felices", y era una especie de carta de presentación, o declaración de intenciones, y no cambio ni un ápice de ella. Por eso me gustaría volver a compartirla con vosotros, los pocos pero escogidos seguidores de este blog :-D Muchas gracias a todos por estar ahí, por el tiempo que dedicáis a leerlo, y por los comentarios que me dejáis al final de cada post, los cuales, de verdad, me alegran más de lo que os podéis imaginar, y me animan muchísimo a seguir escribiendo y compartiendo mis vivencias con vosotros.
¡¡¡Os quiero!!! :-)
DE CÓMO UNA MADRE DECIDIÓ CONVERTIRSE EN UNA BUENA MADRE
Quiero ser una buena madre. De esas que se preocupan tanto por sus hijos que se dedican en cuerpo y alma a cuidarlos. De esas que los bañan, les hacen la comida y los llevan al parque. De esas que les compran ropa y los llevan al colegio.
Pero no me basta con eso.
Quiero que cuando sean mayores no tengan nada que reprocharme. Ni falta de cariño, ni exceso de disciplina. Ni burlas, ni incomprensión, ni favoritismos, ni comparaciones. Ni mano dura, ni ausencia de normas. Que no tengan que disculpar mis errores atribuyéndolos a la ignorancia, a lo que mandaba el médico o a lo que se hacía por costumbre. Que no tengan que recriminarme cobardía ni dejadez, indolencia ni comodidad, miedo ni desconocimiento.
Quiero, al fin y al cabo, que cuando sean jóvenes, adultos, e incluso ancianos, al echar la vista atrás recuerden su infancia con verdadero cariño. No con nostalgia fingida, la que edulcoramos con el paso de los años, engañándonos a nosotros mismos. Hablo de recuerdos sinceros, gratos, que perduran, que causan una sonrisa tierna, reconfortan el alma y llenan el espíritu. Hablo de felicidad.
Y es que quiero que mis niños sean niños felices. Para que sea lo que sea que les depare la vida el día de mañana, por muy seco, duro y árido que sea el futuro, tengan siempre en la memoria y en el corazón un refugio, un oasis, un rinconcito donde volver a ser niños, donde volver a ser felices.
"La mejor forma de hacer que los niños sean buenos es hacer que sean felices" Oscar Wilde








