viernes, 13 de septiembre de 2013

VIERNES DANDO LA NOTA: TERE BINA

El miércoles 11 mis niños empezaron el cole. Y al Mayor, siguiendo la costumbre que inició el año pasado, se le cayó un diente durante las clases :-D
Por eso la canción de este viernes va dedicada a ellos. Aclaro que Tere Bina NO es el nombre de ninguna cantante infantil, sino el título de una canción hindú que el Mayor me pide que le ponga a todas horas. Y os preguntaréis ¿de dónde ha salido esta canción? Pues como no podía ser de otra manera, de la película de Disney Aviones, que tanto les gustó a mis niños. Es la que suena cuando el avión protagonista Dusty pasea con Ishani por el Taj Mahal (o Taller Mahal, que dicen en la peli). Pero originalmente esta canción pertenece a la banda sonora de una película hindú del año 2007. El autor de esta canción es A. R. Rahman, el mismo músico que ganó el Óscar por la música de la famosa película Slumdog Millionaire. La verdad es que a mí esta canción también me gusta muchísimo, pero el Papi no la soporta!! 
La letra dice algo así como "Mi amor, ¿qué es la vida sin ti? Sin ti las noches no tienen color ni sabor, son tormentosas como la enfermedad, y por mucho que lo intente no van a cambiar. No te vayas, por favor, tu amor te está llamando. Cuando vengan las lluvias preguntarán donde estás. Por favor, no te vayas. Sin color, sin sabor, así son las noches sin ti, mi amor. Sin ti la luz de la luna no parece real, todo es falso, como polvo en mis ojos, sin ti el oro es simple cobre. Cuando tú estás todo es maravilloso."
Aquí os dejo el vídeo, a ver qué os parece. Quizá os suene la chica protagonista, es la guapísima Aishwarya Rai, que no hace mucho salía en nuestras pantallas entonando el "porque yo lo valgo" de L'Oreal.



Y aquí el trocito de la peli de Aviones (en inglés) donde aparece.


¡Feliz viernes!

miércoles, 11 de septiembre de 2013

LA MATERNIDAD DE LA A A LA Z: S DE SERIE (FUERA DE)

SERIES DE LA A A LA Z, PORQUE LA MATERNIDAD ES ALGO FUERA DE SERIE



La maternidad es, a veces, como una de esas series que vemos en televisión.


Nace tu bebé, y de repente te conviertes en una especie de agente doble, en la mujer de las mil caras, como la chica de Alias. Ahora eres madre y esposa, hija y nuera, la que ríe y la que llora (cosa de hormonas, ya sabéis), la fuerte y la vulnerable, la que juega y la que corrige, la que divierte y la que reprende, la mujer que era antes y la que ahora empieza a ser. Porque tener un hijo supone un hito singular, un punto de inflexión que nos hace replantearnos las cosas, verlas de otro modo y cambiar algunas de ellas. Como la enfermedad del protagonista de Breaking Bad, que marca un antes y un después en su vida, transformándola por completo (tanto física como interiormente), lo mismo ocurre cuando nos convertimos en madres (aunque nosotras no nos pasemos al lado oscuro ni a la fabricación de metanfetamina). 


Es un caso de estudio digno de CSISer madres nos lleva más allá de nuestros límites, nos convertimos en seres multifuncionales y polifacéticos, capaces de atender los más diversos frentes sin descuidar ninguno de ellos (ríete tú del genio multidisciplinar de Leonardo en Da Vinci's Demons). Toda nuestra genialidad se despliega, por ejemplo, a la hora de dormir. ¿Qué hacemos, si al acostar al nene en su primorosa cuna (de su no menos primorosamente arreglada habitación) decide no dormir? Pues como primera medida, dar inicio a la sesión privada y nocturna de cuentacuentos. "Pan comido", piensas, mientras haces un recorrido por todos los clásicos de Grimm y Perrault, aunque te lías con los finales por culpa de Disney y de Érase una vez. Pero el niño sigue sin dormir. "El movimiento es la clave", piensas, y con el niño en brazos te marcas tus mejores pasos de baile, al más puro estilo Fama.


Pero el niño sigue sin dormir. Y decides sacar la artillería pesada, y echar mano de todo tu repertorio de grandes éxitos, como si estuvieses en un capítulo de Glee. Pero ni los Beatles ni Aeromith, ni Megadeth ni Mocedades, ni el Tallarín ni el Gangnam Style pueden doblegar la voluntad de tu hijo, imperturbable como el sargento Brody derrotando al polígrafo en Homeland. Tú sigues sin achantarte, y urdes un malvado plan digno de los alienígenas hostiles de Invasión: ponerle la teletienda a ver si le invade el sopor. Y nada. Se impone un cambio de estrategia. ¿Qué harían los Lannister o los Stark de Juego de Tronos? Matar, intrigar, conspirar, morir... opciones inviables. ¿Y qué haría Daenerys, la madre de dragones? 



Pues si ella fue capaz de meterse en el fuego por ellos, pues tú metes a tu pequeño dragón en tu cama (que no os vea Estivill) y allí se duerme feliz y contento. Y es a partir de este momento cuando la cuna primorosa queda oficialmente convertida en primoroso almacén de ropa y juguetes, un lugar donde se acumula tal cantidad de prendas y objetos, que si ocultases un alijo de marihuana bajo ellos, ni el olfato prodigioso del Kommissar Rex podría detectarlo.


Otro desafío surge cuando nos enfrentamos con los juguetes de los niños: los Playmobil, los Lego, los Transformer, los chismes electrónicos... docenas y docenas de piececillas diminutas de plástico que requieren un ensamblaje que ni los muebles del Ikea (pilas no incluidas). Ante un manual de instrucciones de sopocientas páginas te sientes más perdido que los chicos de Lost en la isla. Cuando al fin completas tu titánica tarea, comprendes lo ufano que debía sentirse MacGyver tras fabricar un explosivo con una goma del pelo, dos clips de colorines y medio chicle de fresa ácida. 



Pero cuando ves que el juguetito en cuestión no dura ni quince minutos íntegro, te identificas más con Nikita y su duro entrenamiento para controlar la ira y las emociones. 



Y tienes que montarlo otra vez, y respiras hondo, y mantienes la compostura como La SeÑora que eres, y te preguntas por qué diantres no puede gustarle el fútbol y ponerse a dar pataditas al balón, como Oliver y Benji. Pero no. El nene prefiere los coches, los trenes, los aviones, y sobre todo, los animales. En libros o cromos, en peluche o en figuras articuladas, de granja o salvajes, vivos o ya extintos. Prueba de ello son los innumerables especímenes de dinosaurios, mamuts lanudos, dientes de sable, y demás fauna que pueblan tu casa. Que hay tanto bichejo de estos que podrían rodar varias temporadas nuevas de Parque Prehistórico en tu salón.




Capítulo aparte merecen las cuestiones relacionadas con la salud de nuestros hijos. Nada más nacer ya se enfrentan a duras batallas, más épicas e históricas que Quo Vadis. Es una lucha sin cuartel: hordas de virus, feroces cual legionarios de Roma, se aprestan a invadir y colonizar sus pequeños cuerpos. Y ellos, irreductibles cual Spartacus, plantan cara al enemigo con arrojo y coraje. 



Pero la guerra es larga y cruel, y al igual que el tracio cae, nuestros hijos son finalmente vencidos por la otitis, la gastroenteritis, los mocos o la tos perruna. Y os miráis al espejo, y verificas que todos parecéis extras escapados de The Walking Dead, unos por la enfermedad en sí, y otros por el mucho cansancio y el poco dormir. Y toca, cómo no, visita a Urgencias, un par de horitas de esperas, consultas y diagnósticos. Y regresáis a casa, extenuados pero victoriosos, cual Vikingos retornando felices con su botín de Augmentine, Estilsona y Paracetamol de la farmacia.



Y es que está claro, la maternidad nos convierte en personajes fuera de serie. Duros y aguerridos como el Chuck Norris de Walker Texas Ranger, valientes y audaces como Xena, la princesa guerrera, inteligentes y perspicaces como los romanos de Yo, Claudio, míticos e imperecederos como Mazinger Z.



viernes, 6 de septiembre de 2013

VIERNES DANDO LA NOTA: NESSUM DORMA

Ya está bien de música ratonera en este blog. De melenudos y macarras con pintas indeseables. De pantalones de cuero y vaqueros ajustados. De guitarras eléctricas, amplificadores a todo volumen y baterías estridentes. La cultura ha llegado. Hoy toca ópera, en concreto la conocidísima, hermosa y espectacular Nessum Dorma, el aria más famosa de Turandot, la obra inconclusa de Giacomo Puccini.
Aquí va la letra, para aquellos que se animen a perpetrarla o cantarla:
Il principe ignoto
Nessum dorma! Nessum dorma!
Tu pure, o Principessa,
Nella tua fredda stanza
Guardi le stelle
Che tremano d'amore e di speranza.
Ma il mio mistero è chiuso in me,
Il nome mio nessun saprà!, no, no
Sulla tua bocca lo dirò!...
Quando la luce splenderà,
Ed il mio bacio scioglierà il silenzio
Che ti fa mia!...

Voci di donne

Il nome suo nessum saprà...
E noi dovremo, ahimè, morir, morir!...

Il principe ignoto
Dilegua, o notte!... Tramontate, stelle! Tramontate, stelle!...
All'alba vincerò!
vincerò! vincerò!
 Y su traducción:
El príncipe desconocido
¡Que nadie duerma! ¡Que nadie duerma!
¡También tú, oh Princesa,
en tu fría habitación
miras las estrellas
que tiemblan de amor y de esperanza...!
¡Mas mi misterio está encerrado en mí!,
¡Mi nombre nadie lo sabrá! No, no
Sobre tu boca lo diré
Cuando la luz brille
¡Y mi beso fulminará el silencio
que te hace mía!
Voces de mujeres
Su nombre nadie sabrá...
¡Y nosotras, ay, deberemos, morir, morir!
El príncipe desconocido
¡Disípate, oh noche! ¡Ocúltense, estrellas! ¡Ocúltense, estrellas!
¡Al alba venceré!
¡venceré! ¡venceré!


Vaaale, el que quiera a Pavarotti que pinche AQUÍ. :-)


miércoles, 4 de septiembre de 2013

LA MATERNIDAD DE LA A A LA Z: Ñ DE ÑAM ÑAM

DE PLATOS DE COCINA Y PALETAS DE PINTOR
mentesdulces.es

Cocinar es, sin duda, todo un arte. En mi caso es como la pintura. Unas veces los platos me salen al óleo (por lo grasientos), y otras al carboncillo (por lo quemado); unas veces se acercan al Tenebrismo (no por el uso del claroscuro, sino por ser tan tenebrosos que resultan incomibles), y otras al Impresionismo (por la impresionante sorpresa de que hayan salido tan buenos).
Comprenderéis ahora por qué no me dedico a la pintura, y por qué se me da tan mal cocinar. Además, lo odio. ¡Y aún así lo hago! Cocina de supervivencia, lo llamo yo. Porque la maternidad me ha traído bajo el brazo la aborrecible y tediosa obligación de ser una cocinillas. Porque los niños no van al comedor, el chef macrobiótico se ha ido de vacaciones, y algo tienen que comer.
Por si esto fuera poco, en mi familia hay un nivel gastronómico-culinario muy elevado: gente provista de Thermomix, gofrera, fabricador de pan o máquina para hacer donnettes. Gente a la que no le tiembla el pulso a la hora de preparar un menú para diez adultos y media docena de niños. Gente capaz de lidiar con un asado en el horno, menestra, arroz, mejillones y vichyssoise en la vitro, patatas en la freidora y brochetas de pollo en la plancha, todo al mismo tiempo, y todo sin despeinarse, sin quemarse, y sin perder la compostura.
En medio de esta gente me muevo yo, experta en carbonizar champiñones y pegar lentejas, la única persona que conozco a la que se le hayan quemado unos huevos cocidos, que se estresa si tiene una sartén en el fuego, le entran sudores fríos si tiene dos, y taquicardias si le añadimos otra cacerola. 
Para rematar la faena tenemos a las tres criaturas, que no podían ser de buen diente como su padre, no, tenían que salir los tres quisquillosos con la comida, y cada uno con lo suyo. Y es que no existe un plato que les guste a los tres (los gusanitos y los sugus no son alimentos), por lo que toca hacer tres o cuatro platos diferentes en cada comida. Si uno es de fabada, el otro de lentejas. Si uno de filete, el otro de macarrones. El de las albóndigas no prueba la pizza, y el de la sopa no quiere oír hablar de bistecs. Uno desayuna colacao, otro leche sola, uno galletas, y otro magdalenas. Uno le quita el atún a la ensaladilla, y otro deja las zanahorias. Y el otro, según tenga el día, comerá todo o no tocará nada.
Si es que ni al Burriquín se puede ir con ellos, pues SÓLO comen las patatas fritas (y con suerte la manzana troceada).
Y que nadie me venga con el rollo de "los has acostumbrado así". No, mamá, yo a los tres los "acostumbré" a lo mismo, pero resulta que cada uno tiene sus propios gustos y preferencias, gustos que, afortunadamente, van cambiando con el tiempo. 
Y este es mi consuelo, la luz que me guía en la densa negritud de mi labor gastronómica, el refugio donde me cobijo a salvo de los embates violentos de la tempestad culinaria: la esperanza de que, en unos años, sus gustos cambiarán y se volverán más omnívoros, y los tres se sentarán a la mesa salivando, al grito de ¡ÑAM ÑAM!, deseando con ansia comer el único plato que ha tenido que preparar su santa madre con cariño.
Porque eso sí, cocino mal, con desgana y porque no me queda otra, pero cocino con mucho amor. Lástima que el amor no alimente.  


martes, 3 de septiembre de 2013

CONFESIONES: SOMOS UNOS PADRES MENTIROSOS

DE CÓMO MENTIMOS Y ENGAÑAMOS A NUESTROS HIJOS


Pues sí. Lo confieso públicamente: somos unos padres mentirosos con nuestros hijos. Les mentimos cuando decimos que el garabato que acaban de hacernos es una obra de arte maravillosa. Cuando aseguramos que jamás hemos visto un muñeco tan bien recortado como la figura decapitada que nos están enseñando. Cuando nos deshacemos en halagos ante el dibujo que parece un rinoceronte aunque nos garantizan que es un coche. Mentimos también cuando les decimos que la vacuna apenas les va a doler, o cuando afirmamos que esa astilla clavada en el dedo saldrá casi sin que lo noten. 
Pero el súmmum de nuestras mentiras, el culmen de nuestros engaños viene cuando les hacemos creer en personajes imaginarios como el Ratoncito Pérez o los Reyes Magos.
Y persistimos en nuestros embustes, y hacemos que nuestro hijo de casi siete años (que ya casi debería ir y volver sólo del colegio, que ya casi debería tener móvil e ir al parque y a la playa sin supervisión adulta) le deje el diente que le acaba de caer bajo la almohada a un roedor inexistente, y le alentamos cuando le quiere dejar un quesito, y fomentamos el engaño dando el cambiazo al diente, con alevosía y nocturnidad, dejando unas monedas de chocolate y otras monedas de verdad.


Y en Navidad caemos nuevamente en el engaño de Papá Noel y los Reyes Magos, en la mentira de dejarles unos regalos que atribuimos a unos seres fantásticos. 
En lugar de anclarles los pies firmemente en la tierra, les llenamos la cabeza de pájaros, y les hacemos andar en las nubes de la imaginación y la fantasía. 
¿Y por qué? Porque nos empeñamos en que vivan una infancia de ilusión irreal, en vez de procurarles una de realidad rigurosa e instructiva. Educamos niños crédulos e ingenuos, en lugar de hacerlos espabilados, descreídos y listos.
Así de mentirosos e impresentables somos. 

 

sábado, 31 de agosto de 2013

MAMÁ, PUPA: IMPÉTIGO

SOBRE UNA DE LAS DOLENCIAS CUTÁNEAS DEL MEDIANO

El Mediano tiene la piel blanca como la leche. Más blanca incluso que el Pequeño, que aún siendo de pelo rubio, es más morenito que él. En esto de la piel blanca ha salido a su Papi (pero en los rizos a mí :-D). 
Y tan nívea piel es también de lo más delicada. Es común verle con dermatitis detrás de las rodillas y en los muslos, o también, como este verano, con brazos y piernas cubiertos de pequeños granitos producto del sudor (agua de mar y crema de Urea al 10%, mano de santo). Pero hoy quería comentar una afección que tuvo el verano pasado, allá por el mes de julio. Resulta que estaba acatarrado, y anduvo no sé cuántos días con mocos, y con la nariz goteando como un grifo. Como era de esperar, los mocos se le resecaban, haciendo que su naricita pareciera rellena de praliné. Alrededor de los orificios nasales se le formaba una costra, que él intentaba quitar (y yo, por supuesto, también, por lo que asumo mi cuota de responsabilidad en este asunto). Y claro, no tardó en ponerse aquello más colorado que el culo de un mandril. Posteriormente degeneró en heridas (como podéis ver en la foto) alrededor de la nariz hacia la boca, acompañado de granitos.



Y siguiendo la inexorable Ley de Murphy, el día que peor se puso era un sábado por la tarde, por lo que acabamos en Urgencias. Descifrando el informe que tengo delante, interpreto que pone algo como "Eritema perinasal, narina izda. con costra melicérica", y en la línea siguiente, el diagnóstico: Impétigo. No hace falta que os diga que en la vida había oído hablar de tal cosa (y tampoco sabía que los agujeros de la nariz se llaman narinas). La pauta a seguir: 1. Vigilancia en domicilio, 2. Bactroban c/8 horas / 8 días (por cierto, que quede claro que Bactroban no patrocina este espacio). Control en su c. salud o antes si claro empeoramiento o signos de gravedad.
Afortunadamente no hubo empeoramiento alguno, y la vigilancia en domicilio fue un éxito (nadie intentó escaparse por la ventana, ni nada). La pomadita que le dieron rápidamente hizo efecto, y en pocos días estaba como nuevo. Sin rastro de impétigo ni cosas raras en su linda naricilla.
Aunque se supone que es contagioso, nadie más resultó afectado. Aquí os dejo un enlace a una página de salud infantil donde hablan con más rigor y profesionalidad del tema.
Mis únicas recomendaciones:
1. No rascar las heridas porque se pueden infectar. Es básico, un consejo clásico de abuela, pero es que como hemos comprobado de primera mano, es cierto.
2. No esperéis tanto como yo para ir al médico. En este sentido soy "demasiado" prudente, me da un poco de reparo acudir al pediatra por "tonterías" (tiene la nariz un poco irritada, eso es todo, pensaba yo en mi papel de madre ignorante y panoli). Prefiero que sea un médico el que me diga que es una chorrada sin importancia, aunque me ponga cara de (o incluso me diga) "mira que venir por esta nimiedad, malgastando los recursos de la sanidad pública, y haciéndonos perder nuestro valioso tiempo a todos". Pues sí, para eso pagamos los impuestos, ¿no? Y con la salud de nuestros niños no se juega.

viernes, 30 de agosto de 2013

VIERNES DANDO LA NOTA: MR. BIG

lastfm.es

 MR. BIG es, sin duda, uno de mis grupos favoritos. O lo era, porque ya hace bastante tiempo que les perdí la pista. Creo que el último disco que compré de ellos data del año 2000. A lo que iba, los fabulosos MR. BIG tuvieron la fortuna -o la mala suerte, según se mire- de sacar en el año 1991 una canción que se convirtió en número 1 en quince países, la famosa To be with you. ¿Y qué pasó entonces? Que para muchos ésta pasó a ser la ÚNICA canción del grupo. Y en la tele y en las emisoras la ponían una y otra vez, y a mí me encantaba, y me la sabía de memoria, y me encantaba el vídeo, y tanto la escuché una y otra y otra vez que acabé por aburrirla y quedar saturada de ella. Así que, aunque os dejo el enlace del temita de marras (no me digáis que no la conocíais), voy a poner el vídeo de una de mis canciones favoritas de ellos que no es una balada (que las tienen fantásticas, pero sabían hacer más cosas!!!) Esta canción se titula Daddy, brother, lover, little boy, y es una actuación en directo. A ver si no os desagrada demasiado :-D


LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Contador Web