SOBRE DINO-MADRES
Nunca había sido muy amiga de los dinosaurios. Ya lo expliqué hace tiempo en un post titulado "Las fieras de mis niños" (interesados, leer aquí). Pero claro, con tres XY apasionados de los animales en casa, aspirantes a paleontólogos, y aventureros en ciernes, no podía acabar de otra manera sino cogiéndoles afición y cariño a esos bicharracos de la era Mesozoica.
Y si hablamos de dinosaurios y de maternidad, inevitablemente surge un nombre: la Maiasaura.
Para aquellos poco iniciados en el tema, o que tengan la casa invadida sólo por Kittys, Doras y Princesas, explicaremos brevemente que "maiasaura" procede del griego, y significa "lagarto buena madre, o lagarto madre atenta". Así fue cómo se bautizó al primer fósil de dinosaurio encontrado cuidando a sus huevos y a sus crías, y del que se cree que les protegía, les llevaba alimento, e incluso les masticaba la comida.
Me imagino a la Maiasaura porteando en mochilas ergonómicas, dando teta a demanda, y colechando en el nido, el cual mantenía como los chorros del oro, con una decoración exquisita y divina, ordenadísimo e impoluto; la veo preparando cupcakes y horneando galletas para luego decorarlas con fondant; me la imagino tejiendo en invierno rebequitas para sus crías, haciendo tapetes de ganchillo y punto de cruz, entregada al scrapbooking y publicando diariamente entradas en sus blogs de moda y crianza. Todo ello sin descuidar su trabajo remunerado fuera del hogar de 9 a 17, y sin desatender al macho "maiasauro", al que tiene en palmitas. Un epítome de buen hacer maternal reptiliano, vamos.
En las antípodas de la Maiasaura surge una siniestra figura: el Oviraptor, el infame ladrón de huevos, cuyo fósil fue descubierto junto a un nido ajeno, el cual se disponía a saquear.
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| tododinosaurios.com |
Feo con avaricia, este dinosaurio es uno de los "villanos" clásicos en la ficción prehistórica. Por ejemplo, en la película Dinosaurio (de Disney) se nos presenta un ejemplar de esta especie en pleno latrocinio.
Os dejo el tráiler de la película, la música de la secuencia inicial "The egg travels",
de James Newton Howard, me parece preciosa.
Y claro, una intenta ser maiasaura, pero la casa está más próxima a una leonera que a un nido coqueto, el último bizcocho que horneé salió tan duro que podría usarse como arma arrojadiza, y mis conocimientos de punto de cruz son tan nulos como los de scrapbooking. Por no hablar de que pierdo los nervios con facilidad, y grito demasiado; por lo que, en la escala dinomaterna me sitúo cada vez más cerca del oviraptor.
Peeero... un momento... hete aquí que los expertos no tardaron en descubrir que el oviraptor, en realidad, no era el ladrón de huevos que se pensaba!!! Oh, vaya, resulta que el nido que supuestamente iba a allanar era suyo! En realidad no estaba robando nada, sino defendiendo sus propios huevos! Probablemente ni siquiera comía huevos, sino moluscos.
Conclusiones:
1. Las apariencias engañan. Ni las maiasauras eran las únicas que cuidaban de sus crías, ni los oviraptores robaban huevos. Ni tanto ni tan calvo. Pero qué rápidamente se juzga (sin conocimiento), se censura (sin motivo), y se ponen etiquetas.
2. Cría fama y échate a dormir. La maiasaura queda para la posteridad como una supermadre (aunque fuera una lagarta de cuidado) siempre representada como mater amantísima junto a sus crías. Mientras, el oviraptor, fichado como vil mangante de huevos para los restos, sigue apareciendo como el dinosaurio de mirada torva, mano larga y huevo hurtado bajo el brazo.
2. Cría fama y échate a dormir. La maiasaura queda para la posteridad como una supermadre (aunque fuera una lagarta de cuidado) siempre representada como mater amantísima junto a sus crías. Mientras, el oviraptor, fichado como vil mangante de huevos para los restos, sigue apareciendo como el dinosaurio de mirada torva, mano larga y huevo hurtado bajo el brazo.
3. No somos moneditas de oro para caerles bien a todos. Da exactamente igual lo que hagamos y cómo lo hagamos. Para unos seremos madres ejemplares, y para otros, madres penosas. Por ejemplo: si trabajamos fuera de casa, MAL por "desatender" a los niños y el hogar; si nos quedamos en casa, MAL por ser unas "ociosas y mantenidas". Nunca vamos a contentar a todo el mundo con muestras decisiones, hay que asumirlo y vivir con ello. Lo único que cuenta es cómo nos sentimos nosotras, y más importante, cómo nos sienten, nos ven y nos perciben nuestros hijos. Ellos son los que tienen la última palabra, y la única que tiene valor. El resto, que nos tachen de maiasaura, de oviraptor, o de cryolophosaurio.
Aquí os dejo el capítulo del Dinotren titulado "La buena mamá".
A partir del minuto 10 veréis la tierna nana que la Sra. Pteranodón le canta a sus hijos ;-)
Y si alguien la quiere ver en inglés, que pinche aquí







