viernes, 22 de noviembre de 2013

VIERNES DANDO LA NOTA: YOU'RE THE VOICE (JOHN FARNHAM)

Hace un par de días que publiqué un post condenando la violencia doméstica ("No más ríos de lágrimas") que iba acompañado de una canción un poco tristona.
Así que hoy vengo con una canción pienso que más positiva y alegre. Se titula "You're the voice", y está interpretada por John Farnham (aunque ha sido versionada montones de veces). Es de los años 80 (otra vez, ejem), y aunque se supone que es un alegato en contra de la guerra, pienso que podemos hacerla nuestra y aplicarla a muchas más situaciones injustas, como por ejemplo, el maltrato. 

¡YO CONDENO!



 "Tú eres la voz, inténtalo y compréndelo, haz ruido y deja claro que no vamos a quedarnos sentados en silencio, no vamos a vivir con miedo".


jueves, 21 de noviembre de 2013

LA MATERNIDAD DE LA A A LA Z: V DE VESTIDITOS


VESTIDOS Y VESTIDITOS



Cuando en mi tercer embarazo nos aseguraron (ecografía 3D mediante) que íbamos a tener una hija, mi instinto de niña mirando embelesada el catálogo de conjuntos de la Nancy afloró por completo. Me encantaba pasear por los pasillos rosas de ropita para niñas, cautivada por aquellos delicados vestiditos. Todo me resultaba precioso y encantador: tules y volantes, flores y brillos, lazos de raso y estampados primorosos... pero un instinto más fuerte (o mi sentido común, o mi legendaria habilidad para ponerme siempre en el peor de los casos) me refrenó de comprar prenda alguna (lo único que cayó fue una bolsa de paseo de color rosa, hábil trabajo de la vendedora de turno que me convenció de que aquella era la oportunidad de mi vida).
Así que cuando en la última ecografía un desagradable, seco y áspero individuo (rayano en lo impertinente) me soltó aquello de "ya sabes que es niño, ¿no? Y además es pequeño", experimenté una rara sensación, mezcla de pena y preocupación. Pena, porque alguna ilusión ya me había hecho con la nena, pero sobre todo preocupación por aquel "es pequeño" sin más explicaciones, dejándome acongojada hasta la visita al ginecólogo, quien vino a decir que todo estaba perfecto, y que el de las ecografías hubiera estado más guapo callado.
Pero volvamos al tema: la realidad varonil dio al traste con todos mis sueños de color de rosa, dejando paso a renovadas ilusiones de color azul.
Y me despedí de los vestiditos, aliviada al mismo tiempo por no tener que verme en futuras encrucijadas del tipo ¿zapatitos de charol o merceditas de terciopelo? ¿faldita de vuelos o shorts de pana? ¿pantalón vaquero o mini de punto? ¿leggins o vestido? ¿perlitas o brillantes? Con un varón, la pugna tiene lugar (al menos en mi caso) entre camisa o camiseta, pantalón o chándal. Y punto. Y es que, como nos dijeron en una ocasión, llevamos a los niños como leñadores (sí, y el hacha la guardan en la mochila del cole).

Pero de lo que no me he librado, y de lo que ningún padre puede desentenderse, es de cómo va a intentar vestir el interior de sus hijos (¡¡¡y no me refiero a los calzoncillos!!!)
Yo quiero que mis niños se vistan de bondad, y quiero que este atuendo lo lleven todos los días, que no lo reserven sólo para el domingo, para Navidad, o para cuando alguien les está observando. Quiero que estén vestidos de buenas intenciones, de empatía y de compasión, de generosidad y de franqueza, de inocencia y de honestidad.
No olvidemos que este tipo de ropa se hereda, pasando fundamentalmente de padres a hijos. Por eso no quiero que hereden rencores ni odios, preferencias ni favoritismos, superioridad hiriente o inferioridad enfermiza; no los quiero vestidos de viejas rencillas familiares perpetuadas de generación en generación, ni de prejuicios pretéritos y sin fundamento transmitidos per secula seculorum.
Tampoco quiero que anden vestidos de egoísmo ni de maldad, y mucho menos de represión o miedo.
Deseo que se vistan de libertad y confianza, de seguridad en sí mismos y de espontaneidad. De humildad sincera y tolerancia auténtica, de respeto y de fortaleza. Y por encima de todo, que estén vestidos de amor, de felicidad, de sentido común y de optimismo. Sin olvidar ese fondo de armario donde guarden alguna prenda que haga que les resbalen las opiniones de los demás, y algún que otro atuendo que les ayude a sacar los dientes cuando sea necesario.
Así es como me gustaría que fueran vestiditos mis niños. Estas son las mejores prendas que uno puede llevar, y las que abrigarán sus corazones y sus vidas el día de mañana.

martes, 19 de noviembre de 2013

NO MÁS RÍOS DE LÁGRIMAS


CLICHÉS Y LÁGRIMAS

Me pongo de los nervios cada vez que oigo a alguna chica decir eso de "a las mujeres nos gusta que nos traten mal". Menuda estupidez. ¿Acaso soy yo la única rara a la que le gusta que le traten como a una reina? Y otra perla: "A las mujeres les gustan los tíos duros, los hombres de verdad". Por supuesto, pero el problema surge cuando a algún descerebrado le da por confundir ser un hombre con ser un energúmeno que humilla, maltrata y hace daño física y/o psicológicamente.
Me indignan estos clichés, igual que me indignan esos supuestos "estudios" antropológicos que de vez en cuando nos "revelan" verdades indiscutibles como que las mujeres se sienten atraídas por los "chicos malos" debido a nuestras antepasadas prehistóricas, que valoraban la fuerza bruta por encima de todo (los mismos estudios, por cierto, que proclaman que los hombres sólo buscan mujeres pechugonas y caderonas porque las consideran buenas para procrear.) Qué pasa, ¿acaso seguimos viviendo en las cavernas? ¿De verdad que somos como los animales, buscando al macho más fuerte de la manada o a la hembra más fértil? Entiendo que esto pueda aplicarse -en cierto modo- a los adolescentes y jovencitos, que viven con las hormonas revolucionadas en un mundo confuso donde lo prohibido es lo deseable, y lo malo equivale a rebeldía, libertad, y reafirmación de la personalidad. Pero en el mundo de los adultos... me resulta totalmente inadmisible. 
Me indignan estos clichés, estos ridículos estudios y sus no menos ridículas conclusiones: "las mujeres no es que sean masoquistas, sino que son luchadoras y afrontan este tipo de relaciones con un hombre violento como un reto, como una prueba que superar". ¡Bravo! ¡Fantástico! ¡Han conseguido justificar lo injustificable, y ensalzar lo aberrante!
Pienso que deberían ser muchísimo más cuidadosos con este tipo de clichés y de "verdades universales", que en cierto modo normalizan, justifican y legitiman el maltrato y la violencia.


A las mujeres NO nos gusta que nos traten mal. NO nos gustan los hombres violentos. NO nos gusta vivir prisioneras del miedo en nuestra propia casa.

Pienso que aún queda mucho por hacer, sobre todo en materia de educación. Hay que inculcar en las niñas y en las jóvenes una buena autoestima, respeto por sí mismas, sentimientos positivos de igualdad con respecto a los hombres, seguridad, confianza, fortaleza y valentía. Hay que hacerles ver que NO es normal que alguien que dice amarles les haga daño, y que amar NO significa soportar, tragar con todo y aguantar lo indecible.

Me gustaría dejar con vosotros esta canción de Thunder, uno de mis grupos predilectos, con la correspondiente traducción de la letra. Han pasado casi 20 años desde que la grabaron, y a pesar del tiempo transcurrido, muchas mujeres todavía siguen llorando, en silencio, hasta que el río de sus lágrimas se seca. Ojalá cada vez sean menos.


HASTA QUE EL RÍO SE SECA

Ella no le ve tropezando con la puerta.
Ella no le oye echándole la bronca.
Ella no siente cuando la golpea contra el suelo. 
Ella no puede alcanzarle nunca más, es inútil.
Se dice a sí misma que él sigue siendo el hombre que ama, 
y llora hasta que el río se seca.
Él lo lamentará por la mañana,
pero ella llora hasta que el río se seca.
Hasta que el río se seca.

Ella recuerda cómo era antes,
entonces eran jóvenes y la vida no tenía preocupaciones, 
cada montaña era lo bastante pequeña como para superarla.
Ella se aferra a cada recuerdo sublime.
Mientras él se sumerge en un sueño agitado,
ella llora hasta que el río se seca,
Y culpa al mundo entero por las profundas cicatrices de él,
y llora hasta que el río se seca,
hasta que el río se seca.

Tantas veces ella fue hasta la puerta,
esforzándose por abandonarle,
pero cuando le ve derrumbarse...
Él sabe que ella dará la vuelta
Ella no ve más allá de las lágrimas de él,
ni más allá de todos aquellos años.

Se dice a sí misma que él sigue siendo el hombre que ama, 
y llora hasta que el río se seca.
Él lo lamentará por la mañana,
pero ella llora hasta que el río se seca.
Hasta que el río se seca.


viernes, 15 de noviembre de 2013

VIERNES DANDO LA NOTA: JOSH GROBAN

¿Os acordáis de la serie Ally McBeal?
En un capítulo de ella salía un chico tímido que no tenía pareja para el baile de graduación y se llevaba a Ally. El chico estaba enamorado de otra chica, claro, y en un momento del baile se subía al escenario y le cantaba una canción, dejando a todos boquiabiertos con su prodigiosa voz. 
Bueno, pues esta es la canción: You're still you, y éste es el chico: Josh Groban. No he podido encontrar la escena en Youtube, así que hoy traigo la canción interpretada en directo. 


Y como me gusta tanto este muchacho cantando, de propina va otro tema, una de mis canciones favoritas, que ha sido interpretada y versionada infinidad de veces: You raised me up.


Espero que os guste :-)  ¡FELIZ VIERNES!

miércoles, 13 de noviembre de 2013

O MAGOSTO

SOBRE LA FIESTA DE LA CASTAÑA

"O Magosto para agosto", cantaban Os Resentidos en su canción ochentera "Galicia Caníbal (Fai un sol de carallo)". Pues no. El magosto se celebra entre finales de octubre y el mes de noviembre. ¡Si hasta lo dice la wikipedia (ver aquí)!
Este viernes mis niños celebran, como cada curso, el Magosto. Se trata de una fiesta tradicional cuya protagonista indiscutible es la castaña, y constituye una de las dos grandes fiestas del Otoño en el colegio, junto con el espantoso Samaín (festividad galaica de origen celta, de donde deriva el conocido Halloween).
En la celebración del Magosto llevan a un castañero típico al cole, asan castañas, se calientan las manos con ellas, se queman los deditos y acaban con las uñas negras al abrirlas, algunos niños incluso las comen (mi Mediano no, desde luego :-D), beben leche, les cuentan historias, y durante las semanas previas hacen actividades castañiles tan cucas como ésta del año pasado:



También organizan un concurso de postres con productos típicos del Otoño, al que yo no me he presentado. Quizá el año que viene (ja, ja, ja, sonido de risas en la lejanía) :-D

Qué bonito es que en los colegios enseñen las distintas tradiciones y costumbres de cada lugar, pues si bien es necesario ir avanzando con los tiempos, es bueno de vez en cuando echar la vista atrás para saber de dónde venimos. Que sepan que hace mucho, mucho tiempo, aquí no se comían patatas porque no se conocían (para uno que yo conozco vivir sin ellas sería impensable), ni tampoco había maíz (ni chocolate, que estas cosas las trajo Colón de América), y nadie los echaba de menos porque teníamos -y aún tenemos- la deliciosa castaña. 


Y para acabar, el famoso cuento infantil de La castaña que reventó de la risa:

Una vez iban de paseo una brasa de carbón, una paja y una castaña. Llegaron a un río y no sabían cómo atravesarlo.
La castaña, que era muy lista, propuso lo siguiente:
-Como la paja puede flotar en el agua, yo me montaré encima de ella y me llevará nadando a la otra orilla. Luego regresará a ti, dijo dirigiéndose a la brasa.
A las dos les pareció muy bien, y así se hizo. Primero la paja pasó a la castaña y luego volvió por la brasa de carbón.
Pero cuando estaban a mitad del río, la paja sintió que se estaba quemando con el calor de la brasa y casi sin querer hizo un movimiento brusco, y de una sacudida la tiró al agua.
Cuando la castaña lo vio, le dio un ataque de risa. Se reía tan a gusto, de ver a la brasa remojada, se reía con tanta fuerza, que reventó.
La paja llegó a la orilla completamente chamuscada.
La brasa llegó más tarde, apagada por completo, chorreando.
Llegaron además muy enfadadas las dos con la castaña porque se había reído cuando ellas lo pasaban mal, pero cuando vieron que con la risa había reventado su piel, y estaba destrozada, se compadecieron y fueron a buscar al sastre para que la remendara y le recosiera el roto.
El sastre sólo tenía un trozo de tela de color más claro que el de la piel de la castaña, y tuvo que arreglárselo poniéndole un pedazo de ese color.
Por eso ahora andan todas las castañas con un trozo de piel, que parece un trocito más claro.

¡Que viva el Magosto!

lunes, 11 de noviembre de 2013

TOP FIVE: FAMOSOS QUE HAN PASADO POR EL QUIRÓFANO

¿QUÉ TE HAN HECHO, LUCAS?

Tranquilos, que no voy a hablar de la actriz Renée Zellweger, aunque confieso que me han impactado (y dado mucha lástima) las últimas fotos que circulan de ella. Parece otra persona distinta, lo mismo que los protagonistas de nuestro Top Five de hoy:

#5 Las chicas de Playmobil
En mi época, las féminas de los "clicks" (que se supone que se llaman "clacks", por cierto) se distinguían de sus congéneres machos únicamente por su media melenita y ese vuelo en el faldón, a modo de vestidito.

Ahora estas muchachas se han aumentado el pecho, se han puesto pestañas postizas y lucen un sinfín de estilismos capilares. Pero siguen manteniendo todo su encanto (clicks forever!!!).


#4 Los Pin y Pon
Si antes estos muñequitos eran así de adorables:


¿Cómo han podido degenerar en esto?
#3 La Nancy
Otra que abusa de las pestañas postizas, ésta además ha crecido algunos centímetros, y se ha hecho agrandar los ojos a lo bestia (esto es común a todas las muñecas de hoy en día, y aún no tengo muy claro el porqué. ¿Acaso no se puede andar por la vida con ojos chiquitos? (y conste que no lo digo por mí, precisamente).
El ahora y el antes de la Nancy

#2 Los Barriguitas
Esto me lo tomo como algo personal, pues sin duda eran mis muñecos favoritos de la infancia. Lo que han hecho con ellos no tiene nombre. ¿Cómo se puede convertir una muñequita adorable, tan tierna, con esos mofletitos que daban ganas de achuchar, esos piececitos y esas manos que daban ganas de mordisquear, en un esperpento de ojos gigaenormes -otra vez esa dichosa fijación por los ojos inmensos- en una choni ombliguera con los morros pintados?



Y no lo pienso yo sola, no:


Perdón por lo soez del letrerito, pero razón no le falta.

Y lo que ya me parece el acabose, lo que casi me produce un infarto cuando le echaba un vistazo el otro día al catálogo del Toys'r'Us, lo que me ha llevado a escribir este post, es el personaje que ocupa el número uno de nuestro ránking:

#1 Lucas, el de la Nancy.
Mi hermana tenía al Lucas clásico, varonil, ochentero e ibérico.


¿Y qué es este pestiño que venden ahora?
¡¡¡Cielo santo, que me lo han oxigenado, le han aclarado los ojos y le han inflado los morros!!! Claro, si ella se había recauchutado tanto, él no podía quedar atrás. Este no es nuestro Lucas, sino un surfero guiri aprendiz de Justin Bieber. Esto no se hace, derribar de esta manera tan cruel los mitos de nuestra infancia, snif, snif :-(

En momentos así celebro no tener niñas, porque te digo yo que esos engendros defraudadores no iban a poner un pie en mi casa (sólo los clicks se salvan de la quema, a ver si aprendemos a hacer un "restyling" -o como se diga- decente y con calidad).

¡¡¡No me extraña que estas muñecas ya no se dirijan al portal, porque seguro que el Niño los iba a echar a patadas!!!


viernes, 8 de noviembre de 2013

VIERNES DANDO LA NOTA: THE TRAVELING WILBURYS

Este viernes traigo al supergrupo The Traveling Wilburys. Seguro que a muchos os sonará a chino (a mí también, hasta que el Papi me los presentó hace un tiempo ;-)), pero segurísimo que sí os suenan George Harrison (el de los Beatles), Jeff Lynne (de la ELO), Roy Orbison, Bob Dylan y Tom Petty. Pues estos eran los integrantes de The Traveling Wilburys: un supergrupo en toda regla. 


Como no podía decidirme por una de estas dos canciones, os dejo las dos. En la primera cantan todos, y en la segunda, básicamente el genial Roy Orbison. ¡Espero que os gusten!

P.S. ¿A que no te lo esperabas, Papi? ;-)





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