viernes, 7 de marzo de 2014

VIERNES DANDO LA NOTA: BUENAS NOCHES ROSE

Allá por los años 90 sonaba en mi casa una cassette de un grupo llamado Buenas Noches Rose. Recuerdo que me gustaban mucho, y recuerdo que me hizo mucha ilusión cuando un día los vi recorrer las calles de mi ciudad tocando desde su camión, conocido como el Rosemóvil :-D
Aquella cassette anda en paradero desconocido, y hete aquí que, brujuleando por internet me volví a encontrar a estos muchachos (bendita wikipedia, bendito Youtube). Mi sorpresa fue mayúscula cuando leí que uno de los miembros de BNR era Rubén Pozo, integrante del conocido grupo Pereza (con lo poco que me gustan éstos).
En fin, que os dejo una canción de estos muchachos que se titula, igualmente, Buenas Noches Rose. ¡A mí me ha traído un montón de recuerdos! Espero que os guste. ¡Feliz fin de semana! :-)




jueves, 6 de marzo de 2014

LA MATERNIDAD DE LA A A LA Z: N DE NOMBRES

DE NIÑOS Y NOMBRES 

Pero vamos a ver. Si es que os lo habéis buscado vosotros. ¿Acaso pensábais que el tema de los nombres se podía tomar a la ligera? ¿De verdad creíais que escoger esos nombres para vuestros hijos no iba a tener consecuencias? Pues nada, ahora, a cosechar los frutos de lo que vosotros, padres irresponsables, habéis sembrado.

A uno le pusisteis nombre de arcángel, de origen hebreo y resonancias bíblicas ("¿Quién es cómo Dios?"). Y aquí empieza y acaba toda posibilidad de mansedumbre angelical, pues de querubín rechoncho de bucles dorados tiene poco, y de angelito tierno y delicado, aún menos. Ahora bien, de Arcángel guerrero, líder de las tropas celestiales en lucha contra las huestes del Averno, lo que quieras. Todo un auténtico matadragones. 

"Mamá, ya me encargo yo del pincho moruno"

 A otro le tocó un nombre persa, llevado por reyes y emperadores de este pueblo. De significado incierto, algunos apuntan a "El Represor", mientras que otros se inclinan por "El que protege". Sin duda, éste último es preferible, pero teniendo en cuenta la naturaleza belicosa de los reyes de antaño, en ambos casos subyace esa idea de reprimir lo indeseado o proteger lo querido por la fuerza y a lo bestia.

"Podría haber sido peor y llamarte Jerjes, como yo"

Y con el tercero ya os cubrísteis de gloria: un nombre latino, variante en gallego (y en otros idiomas) del principal dios romano... el de la guerra, cómo no. Significado: "hombre combativo". Y portado también por otros personajes ilustres y viajeros.

"A éste no me parezco un pimiento. No tengo mono, y a mi madre no me la quito de encima".

Nombres viriles (en vez de sumaros a la moda de los nombres unisex...), clásicos (si es que sois unos carcas), de toda la vida (en vez de inventaros vosotros uno, que ahora es lo más cool), de luchadores, conquistadores y guerreros. ¿Cómo entonces iban a ser los niños? Pues activos y enérgicos, destructores y duros, enérgicos y cafres, inquietos y bulliciosos. 

Y luego os sorprendéis cuando, en lugar de permanecer sentaditos y formales en el sofá, con la boca cerrada, la espalda erguida, y las manos reposando en el regazo, se tiran los tres de cabeza encima del Papi (o del incauto al que se le ocurra sentarse junto a ellos), al grito de ¡¡¡¡Gerónimooooooo!!!! o ¡¡¡A la cargaaaaaaaaaaa!!!! O si en vez de guardar la compostura y la calma, convierten la sala en un circo romano, un ring de Pressing Catch y una jungla -todo al mismo tiempo. O si en vez de pintar al óleo les da por hacer una recreación de depredador carnívoro al acecho de herbívoro despistado, al más puro estilo de documental de la 2. Por no hablar de los lugares públicos, donde inevitablemente nunca pasan desapercibidos. Y qué decir de su vestimenta, incapaces de mantener la camisa debajo del pantalón más de cinco minutos, ni el pelo bien peinado más de dos.
En fin, que ya el nombre de su padre indicaba por dónde iban a ir los tiros: del germánico, "lanza de Dios" (de los de su madre ni hablamos, pues más comunes y anodinos no podían ser).

Por lo tanto, si queríais niños más blandos y calmaditos, haberles puesto Salomón ("pacífico"), Noé ("descanso, paz"), o Plácido ("tranquilo, manso, sosegado"). Por ejemplo.


El resto de mi diccionario:

miércoles, 5 de marzo de 2014

QUERIDO DIARIO (MARZO): CALENDARIO


Querido diario:
Quisiera poder crear para mis hijos un calendario repleto de días felices. Sin clases ni madrugones, sin horarios ni deberes, sin fríos ni temporales. Todos días de color rojo, de fiesta, de burlarnos del despertador, de remolonear bajo las sábanas, de jugar juntos por el día y recibir a la noche acurrucados en el sofá, en una sesión familiar de peli con palomitas. Días sin malestares ni dolencias, sin revisiones ni citas en el pediatra, sin mocos ni paracetamol. Días sin riñas ni llantos, sin broncas ni berrinches, sin enfados ni trifulcas.
Pero la realidad es bien diferente, y el calendario de Marzo nos marca cinco sábados, cinco domingos, y tres festivos, y el resto, días y más días de color negro que anuncian jornada escolar y laboral.
Y a pesar de las prisas matutinas y las carreras contrarreloj, de las ciclogénesis explosivas de camino al cole y los infumables deberes de Matemáticas, de las luchas con la comida y los conflictos por la tele o el desorden, a pesar de todo esto, mi calendario es básicamente perfecto, pues puedo compartir todos mis días -negros o rojos- con mis maravillosos chicos.

viernes, 28 de febrero de 2014

VIERNES DANDO LA NOTA: LET IT GO (IDINA MENZEL)

Pero qué pasa que el próximo domingo todos quieren llevarse al Oscar a casa... ¡pero a mi Óscar que nadie me lo lleve! ;-)
Seguro que muchos ya sabéis que entre las canciones nominadas a la estatuilla dorada están dos de películas de dibujos animados (nominadas a su vez a mejor película de animación): la fantástica Happy de Gru, mi villano favorito 2, y la estupendísima Let it go de Frozen. La verdad es que me encantan estas dos canciones, y me encantaría que el Oscar lo ganase alguna de ellas. Y como la de Happy últimamente la hemos escuchado tanto en estos Viernes dando la nota, es el turno de Let it go, cantada por una mujer de voz prodigiosa llamada Idina Menzel (que quizá hayáis visto en algún musical de Broadway, o como nosotros, que la reconozcáis por la serie Glee).

www.broadway.com

Aquí os dejo el vídeo, no sin antes recomendaros la película, que NO ES LA TÍPICA PELI DE PRINCESAS PARA NIÑAS.


Y la versión en castellano, aquí:



¡¡Feliz viernes!!

viernes, 21 de febrero de 2014

VIERNES DANDO LA NOTA: BILLY, IGGY Y KATE

Resulta que hace un par de días estaba yo en el supermercado, vagando por los pasillos cual alma en pena y debatiéndome entre el brécol o la pescadilla, cuando por el hilo musical sonó esta canción de Billy Idol titulada Prodigal Blues. Me retrotrajo a 1990 y a mis 15 primaveras, cuando me encantaba este tema y el vídeo de la moto. Y tantos años después, ciertamente me sigue gustando. 


Y resulta también que, no sé por qué, esta canción me recuerda siempre a otra: Candy, de Iggy Pop (y  Kate Pierson). Seguramente en aquellas cintas VHS de antaño tuviésemos los dos videoclips grabados uno a continuación del otro, pues las dos son del mismo año, y por eso estas dos canciones han quedado unidas en mi memoria para siempre.

 
¡Buen fin de semana a todos! :-)

jueves, 20 de febrero de 2014

LA MATERNIDAD DE LA A A LA Z: J DE JIRAFA

"Todos los animales tienen su voz", dice la primera línea de uno de los cuentos preferidos de mis hijos. Bueno, en rigor, dice "Todos os animais teñen a súa voz", pues en casa lo tenemos traducido al gallego.
Luego hacen un repaso por los sonidos que emiten algunos animales (que por supuesto, intentamos reproducir fielmente, ya os podéis imaginar lo que disfrutan los niños): El perro ladra, el gato maúlla, la gallina cacarea, el tigre ruge... Y aquí es cuando aparecen los chicos de Ylvis cantando "What does the fox say?"...


 ... NOOOO, ¡¡¡¡ES BROMA!!!! :-) (lo siento, es que no pude resistirme...)
 Entonces aparece la jirafa

La jirafa no tiene voz.
¡Y la pequeña jirafa, menos!

 
Pero la jirafa tiene un cuello muy largo…
Tan largo que, con él,
puede acariciar a su jirafita.

 
www.oqo.es

En su versión original el cuento se titula "No hace falta la voz", y en la página web de la editorial (OQO) el propio autor, Armando Quintero, realiza una reseña (que podéis leer AQUÍ) en la que nos habla de su mensaje y su contenido: aunque las jirafas no tienen voz, se comunican a través de los mimos, los abrazos y las caricias. Y la pequeña jirafita decide enseñarle este lenguaje a su amigo el elefantito, que a su vez se lo enseña al tigre, y éste al lobo, y éste al caballo... y así sucesivamente, de modo que todos descubren finalmente que “a menudo, no necesitamos las palabras para decir ‘te quiero’ o ‘te amo’, un gesto es mil veces más importante”.

Me encanta este cuento. Lo encontré por casualidad, mientras buscaba otro libro (que no tenían) en la librería, y de inmediato me llamaron la atención el título y las hermosas ilustraciones de Marco Somá
 
www.oqo.es
Antes de nada, confieso mi ignorancia sobre el tema de las jirafas. ¿En verdad tienen voz o no? En un primer momento pensé que no era un dato relevante, pues es tan sencillo creer una cosa cuando está tan bellamente contada... pero al final acabé consultando la gran fuente del saber (la wikipedia, claro) y hete aquí que lo confirmaba: Jirafa (Giraffa camelopardalis): "El sonido que emiten gracias a sus enormes pulmones no es audible para el oído humano, ya que se comunican entre ellas y otros animales a través de infrasonidos."
(Por cierto, que también dice que su "lengua es de color negro, y es tan larga (unos 60-65 cm) que le permite usarla para limpiarse las orejas", sin duda un dato fascinante para los más pequeños) ;-) Nunca te acostarás sin saber una cosa más. (Y otro por cierto, ¿será que yo también emito infrasonidos cuando hablo de "recoger los juguetes", "lavar los dientes", "apagar la tele", "hacer los deberes"... y por eso no me oyen?)

www.oqo.es
 Volviendo al cuento, confieso también que la primera vez que se lo leí a mis niños me emocioné hasta mojar la pestaña. Quizá aquel día tenía un momento llorón (como ocurre el 90 % del tiempo), o quizá las lágrimas me vinieron porque constanté que era absolutamente cierto, que en infinidad de ocasiones no hace falta voz alguna para demostrar nuestros sentimientos. El clásico "una imagen vale más que mil palabras", pero en vez de una imagen un gesto, un mimo, una caricia. Cuántas veces nuestros niños los necesitan y nos los piden con sus palabras o con sus ojos: Si se hacen daño, necesitan un beso; si tienen miedo, un abracito; si hacen algo bien, buscan una caricia, un revolver el pelo, un pellizcar el moflete. Pienso que para ellos estas muestras físicas de cariño tienen más valor que unas simples palabras, aunque no estén dichas con desgana ni con la atención puesta en otra cosa (como a veces hacemos los adultos), pues realizar estos gestos nos obliga a acercarnos a ellos, a ponernos a su altura, e involucra todos nuestros sentidos: el oído al escuchar sus te quiero, el tacto de los abrazos y las caricias, la vista de su cara pegada a la nuestra, el olfato al percibir su olor característico, y el gusto, si los besos vienen con extra de babas. En este sentido, mis hijos son bastante besucones y sobones (en el buen sentido, ¿eh?), buscan mucho el contacto físico, y de ellos surge muchas veces el dar un beso o un abrazo. Es algo espontáneo, fruto del cariño, y me entristece un poco cuando algún adulto sale con lo de "éste me quiere pedir alguna cosa". Pues no, no pide nada, es un niño (todavía) inocente, y no pide, sino que da.

El cuento de la jirafa nos recuerda la importancia de las obras más que de la palabrería, y la necesidad de demostrar aquello que decimos. Pues de nada vale decirle a alguien "te quiero" si no va acompañado de gestos y de acciones (obras son amores y no buenas razones). Y esto no sólo a nuestros hijos, ni a nuestro marido, sino a cualquier persona por la que sintamos aprecio. Porque estamos tan acostumbrados a las palabras vacías, que necesitamos cargar nuestros gestos y nuestros actos. Cargarlos de amor, de bondad, y de autenticidad. Sin falsedades ni intereses ocultos, sin malicia ni dobles sentidos, sin motivaciones raras ni intenciones aviesas.

El cuento de la jirafa nos lleva a una realidad (utópica, claro, pero eso es lo maravilloso de los cuentos) en la que el elefante y el tigre se abrazan en vez de comerse, y el tigre y el lobo se abrazan sin rivalizar a ver quién es más feroz. Hermandad y unión, amistad y convivencia, diversidad y tolerancia. Qué cosas tan bonitas, hoy en día relegadas únicamente a los discursos baratos y sentimentaloides de los politicuchos de turno en busca del voto fácil (o de los famosillos de turno en busca del aplauso).

El cuento de la jirafa nos habla también del valor de los pequeños actos sin importancia. La jirafita inicia -sin saberlo- una cadena de abrazos que une a todos los animales. Un gesto desinteresado y en apariencia insignificante, que llega a convertirse en todo "un fenómeno de masas". Actuar correctamente, movido por lo que uno cree o siente o piensa, y no buscando las alabanzas, el reconocimiento, y los grandes titulares. Discreción vs Prepotencia, Humildad vs Chulería, Modestia vs Autobombo.

Por todo esto, y por mucho más, nos encanta este cuento. Y nos encanta acabarlo completando los puntos suspensivos de la última frase con nuestros nombres (que seguro que para eso los puso el autor):

-¡Te quiero, mamá!
      -¡Te quiero, papá!
                -¡Te quiero...



      FIN

 El resto de mi diccionario:


lunes, 17 de febrero de 2014

LIBROS, COLORES, JUGUETES, PELÍCULAS

www.gocomics.com 

Me da que me falta un libro. En las clases de preparación al parto me dieron el de "Los consejos de tu matrona", que contenía exactamente eso: consejos y recomendaciones para el embarazo, el puerperio, primeros cuidados del bebé, etc. Después, tras el nacimiento del primer bebé, recibimos un "Manual de instrucciones de los hijos", que constaba únicamente de una hoja en la que se leía con letras bien grandes: "¡¡¡Picasteis!!!" También tenemos un libro de nombres, uno de "El pediatra en casa", y varios de Carlos González. Pero revisando mi biblioteca materno-infantil, observo que en ningún momento nos han facilitado el "Manual de la señorita Pepis para criar niños azules y niñas rosas", ni ningún otro de esa índole, y me consta -aun sin haberlo visto- que existe, pues cómo si no se iba a explicar la difusión y el arraigo de este método de criar niños-niños y niñas-niñas.
Intuyo que el libraco en cuestión ha de ser similar a esos catálogos navideños de juguetes donde diferencian las páginas por colores, atendiendo a quién vayan destinados. Así, las páginas de color rosa recogerán docenas, quizá cientos de preceptos destinados a las niñitas (esto se hace/esto no, esto es apropiado/esto no), mientras que las páginas azules, a su vez, harán lo propio con los varoncitos.
Supongo también que incluirá listados con todo lo tradicionalmente asociado, aceptado, adecuado y recomendado para uno u otro sexo. Por ejemplo:
Colores
De niñas: rosa, fucsia, lila, morado, violeta y demás variantes posibles.
De niños: todos excepto el rosa, fucsia, lila, morado, violeta y demás variantes posibles.
Juguetes
De niñas: muñecas y sus complementos, cocinitas y comiditas, maquillajes y adornos, disfraces y peluches tiernos.
De niños: coches y demás vehículos de transporte, balones y juguetes teledirigidos, figuras de acción y de animales, puzzles, bloques de construcción, muñecos terroríficos.
Películas
De niñas: de princesas y hadas, musicales y románticas.
De niños: de monstruos y animales, de coches y de superhéroes, de acción y de lucha.

Y vamos a ver, no voy a ser yo la "moderna" que vista a sus hijos con faldita y volantes para reivindicar la igualdad de sexos, ni la que les compre toda la colección de Barbies, Nenucos y Monsters High. Pero de ahí a renunciar y renegar de TODO lo supuestamente destinado a "las niñas" y por ende, vetado a "los niños", hay un gran trecho.
¿Que llevan una camisa o un polo rosa? Pues no pasa nada.
¿Que les gusta jugar con cacharros y comiditas? Y por qué no.
¿Que les gustan las pelis de Mulan y Frozen? Fantástico. 

Cuánto nos queda todavía por cambiar, pues todavía muchos se echan las manos a la cabeza si a su hijo le gusta jugar con cacharritos, o si a su hija le gusta el fútbol. No se es menos macho por empujar un carrito de juguete, ni menos hembra por hacer carreras con los cochecitos.

Que hombres y mujeres somos diferentes (pero ninguno mejor ni superior al otro) es un hecho bien claro y evidente desde la niñez (como lo demuestra, por ejemplo, el hecho de que jueguen con el mismo juguete de formas muy distintas: mis niños jugaban el otro día con las muñecas de su prima a que luchaban contra las tortugas ninja -y Barbie se tiraba pedos); pero contribuir a alimentar la mal entendida (y muy extendida) feminidad rosa y masculinidad azul de pacotilla, pienso que es algo que deberíamos evitar, por el bien de nuestros hijos ahora y en el día de mañana.
 

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