Bailamos el Blues de la Tos perruna y la noche sin dormir, el Fado del Berrinche mañanero, y el Tango del No se muerde, no se pega. Sacudimos la melena al son del Death Metal de Acábate ya ese brécol, y las caderas con el Rock de Daos prisa que llegamos tarde al cole. Ejecutamos la coreografía del Reaggetón discotequero Recoge los juguetes que esto parece una pocilguita y el Twist de Chapoteando en la bañera. Danzamos el Vals del Acurrúcate a mi lado en el sofá, y nos emocionamos con la Balada de los Ojos pillos y la media sonrisa. Nos elevamos con el Ballet de Despertando entre besos, y tocamos el cielo al realizar los pasos de la gloriosa Sinfonía de La maravilla de teneros con nosotros.
Bailamos, vivimos. Siempre al ritmo que nos marcan nuestros hijos.















