martes, 3 de junio de 2014

MAMÁ, PUPA: ODONTOPEDIATRAS

 -¿Qué quieres ser de mayor, hijo mío?
-Paleontólogo, Director de Orquesta, Biólogo marino, Explorador y Descubridor de nuevas especies animales... aunque la abuela dice que no puedo ser todo eso.
(Ya te vale, abuela, coartando la libertad de imaginación y la ilusión del chaval). 
-¿Y tú, Mediano, qué quieres ser de mayor?
-Mutante- fue su primera respuesta, imbuido por el espíritu de Las Tortugas Ninja, pero rápida y sabiamente rectificó sus palabras- no quiero ser mayor. Quiero ser un niño siempre.

Pues hijos míos, olvidaos de la Paleontología, de la música, de los animales y de la mutación. La profesión del futuro sin duda es la de... ODONTOPEDIATRA!!!! (en cristiano: dentista de niños).
Sí, hijos míos, si pudiese meterme en una cápsula del tiempo y retroceder a mis 18 primaveras, habría estudiado para ser Odontopediatra (bueno, es mentira, ni borracha me meto yo en una carrera de Ciencias, pero de haberlo conseguido, qué bien estaríamos viviendo hoy!!!).

A mediados de mayo llamé a las consultas privadas de dos de los Odontopediatras más señeros, importantes y prestigiosos de nuestra ciudad, pues el Mediano tenía 3 caries (una de ellas del tamaño de la Fosa de las Marianas ). ¿Y adivináis para cuándo me daban cita? Uno para septiembre, el otro para octubre. ¿¡¡¡Cómorrrrr!!!? Ni que fuese la Seguridad Social, fue lo primero que pensamos el Papi y yo. 
¿Tan llenas tienen sus agendas que no hay hueco para un niño con un problema dental urgente? ¿Se han puesto de acuerdo todos los niños de la ciudad para empastar sus piños durante el verano? ¿Será que los Odontopediatras comparten calendario escolar con los pequeños y no pasan consulta a partir del 20 de junio?
De nada valieron mis llamadas reiteradas, insistiendo en la urgencia del asunto ("Otra madre pelmaza que intenta aguarnos las vacaciones", debieron pensar). Me sentí decepcionada y preocupada. Para entonces la muela de mi hijo puede estar totalmente podrida. ¿En serio no existe en A Coruña nadie que pueda ofrecerme una solución antes del Otoño? Da la impresión de que les sobra el dinero, que se permiten el lujo de rechazar pacientes. 
 
mocpages.com
Y continuamos con las preguntitas (retóricas, claro, pues ninguna va a hallar respuesta): ¿Vamos a tener que buscar un profesional fuera de nuestra ciudad? ¿Por qué la Seguridad Social no ofrece atención dental -más allá de extracciones (y sellado de molares en los niños)? Bueno, esto es evidente, ¿no? Empaste diente de leche= 50 euros; Empaste diente adultos= 70 euros; Endodoncia adultos= 200 euros; Tornillo adultos= 100 euros; todo esto multiplicado por el número de piezas dentales afectadas, hasta 20 en el caso de los niños, y hasta 32 en el de los adultos. Y esto sin entrar en precios de sedaciones conscientes, pulpectomías, mantenedores, ortodoncias, fundas, implantes y demás, que de momento ignoro (y espero seguir ignorando!!!!)

En breve os contaré nuestro periplo por diferentes dentistas (no odontopediatras) de nuestra ciudad con el Mediano, pero os adelanto que la mayoría de ellos no atienden a niños "movidos" como el nuestro, a no ser que los lleves bien tranquilitos y convenientemente medicados. 

Y mientras, los días pasan, y la fosa de las Marianas sigue aumentando su profundidad.

La Fosa de las Marianas, la más profunda conocida

lunes, 2 de junio de 2014

MAMÁ, PUPA: VARICELA

El Mediano tiene la varicela. Se veía venir, puesto que en las últimas semanas muchos de los niños de su clase habían ido cayendo, uno tras otro, en las garras de esta latosa infección. 
El miércoles le descubrí dos granitos en el hombro y otros dos en la cara interna del codo, pero no le dí ninguna importancia, pues el Mediano, curtido en dermatitis, impétigos y erupciones varias, casi siempre anda con granitos, cuando no es en los brazos, es en los mofletes; cuando no es por el frío, es por el sudor y el calor. Y cuando no, es por la picadura de algún bicharraco, se ve que tienen predilección por su piel tan sumamente blanca y delicada. O incluso por el roce de las costuras de alguna prenda de vestir.
Así que llegó el jueves, y los cuatro granitos parecían un poco infectados, como pequeñas vesículas con liquidillo dentro. "Le ha picado un bicho, fijo", pensé yo en mi gran ignorancia.
Pero el viernes los granitos ya se habían multiplicado, colonizando su cuerpo menudo, y ya me dije "Tate, esto tiene pinta de ser varicela". Fuimos al pediatra, y su diagnóstico confirmó nuestras sospechas.

Del centro de salud salimos con una hoja en la que se explica qué es la varicela: "infección aguda vírica, caracterizada por fiebre más o menos elevada (el Mediano no tuvo, o nosotros no lo percibimos, pues nuestro nene es fuerte como una roca, y para tumbarle tiene que estar mal mal de verdad) y una erupción de vesículas muy característica (¿característica? Discrepo, en nuestro caso empezaron siendo granitos corrientes y molientes, tardaron un tiempecillo en aflorar las vesículas), que pica (al Mediano tampoco le picaban cuando le salieron) y aparece en brotes sucesivos. Suele ser muy benigna. Desaparece en una semana sin dejar cicatrices generalmente. Se supone que la transmisión se produce directamente, de persona a persona, a través de gotitas aéreas. Es muy contagiosa. Es muy importante evitar la sobreinfección de las lesiones, ya que en este caso podrían quedar cicatrices".


"Tratamiento: al ser muy contagiosa, el paciente debe permanecer aislado (para evitar contagios), hasta que se curen todas las lesiones de la piel, que será cuando todas las lesiones tengan "costra". El Ministerio de Sanidad pondrá a disposición de la familia del afectado un hotel de cinco estrellas para que pueda enviar al resto de hermanos y demás parientes a fin de evitar contagios... ah no, esto no lo pone. Pues a ver cómo se mantiene aislado a un niño de cinco años cuando hay otros niños de tres y siete con la mala costumbre de jugar todos juntos, a lo bruto, tocándose, sobándose, aplastándose y apretujándose. Evidentemente, no lo hacemos. Y si el Mayor o el Pequeño han de infectarse, pues mejor que el virus sea de confianza, de casa. Al hilo de esto, de piedra me quedé cuando, brujuleando por la red leí que en EE.UU. y otros países existía la "moda" de las "Fiestas de la varicela": juntar a niños sanos con uno enfermo buscando el contagio, llegando incluso a vender piruletas chupadas por el niño infectado (Chicken-Pox lollipops). Sí, habéis leído bien, VENDER, que de todo hay que sacar ganancia, pues esto es mucho mejor que vacunar al niño. Os dejo el enlace al artículo completo AQUÍ.
A ninguno de mis hijos les puse la vacuna contra la varicela por la sencilla razón de que en mi centro de salud nunca me la ofrecieron ni recomendaron, ni siquiera me hablaron de ella, pues igual que les pusimos -y pagamos religiosamente aquellos 70 euracos por dosis, antes de que fuese gratuita- el Prevenar, gustosamente les habríamos vacunado también contra esta enfermedad.

Siguiendo con la información que nos facilitaron, nos recuerdan que hay que tener muchísimo cuidado en que el enfermo "no esté en contacto con mujeres embarazadas que no han padecido la enfermedad", pues puede ser muy peligroso para el bebé.
Si tiene fiebre hay que darle paracetamol, mucho más preferible que el ibuprofeno, y nunca aspirina ni derivados.


Si no aguanta el picor, puede tomar algún medicamento contra el mismo, siempre recetado por el pediatra. A nosotros nos recetó Atarax, y se lo dimos al niño en un par de ocasiones porque veíamos que el pobre no aguantaba más (mezclado con zumo, por cierto, que los nuestros no se toman una medicina "a pelo" por muchos sobornos, premios, castigos o amenazas que haya de por medio, la vomitan al instante) pero sé de niños (y el propio pediatra así nos lo había comentado) que resisten perfectamente sin rascarse y sin medicina alguna todo el proceso infeccioso. 

En cuanto al cuidado de la piel, y para aliviar el picor y la sobreinfección, recomiendan:
- lavar las manos del niño con frecuencia.
- cuidar al máximo la higiene de la piel, debe bañarse diariamente con jabón de avena.
- mantener las uñas del niño bien cortas para que cuando se rasque (son realistas y ya asumen que se va a rascar) no se infecten las lesiones y no queden cicatrices.
- si hay lesiones con aspecto muy inflamado, desinfectarlas -cuando rompan las vesículas- con cristalmina o similar.
- evitar la exposición solar (mala idea contagiarse en primavera-verano, no podía haberlo hecho en invierno).
- no administrar polvos en las lesiones (es decir, no echar Talquistina ni similares, que parece ser que antaño se usaba comúnmente para aliviar el picor).


Y en estas andamos. Con el Mediano infectado, con un granito en la punta de la nariz, otro en la comisura de los labios -y suerte que no tiene dentro de la boca- y otro en el ojo, en el nacimiento de las pestañas -como si fuese un orzuelo megainfectado. Y en la oreja, y bajo la barbilla, y de ahí para abajo en todos lados. Así a todo creo que no tiene demasiados (en las piernas, por ejemplo, apenas un par) ¡ni falta que hace! No sé si le saldrán más, este fin de semana creo que se han "estancado" y no he observado erupciones nuevas. Y aunque el sábado el niño estuvo un poco apagadito y desganado, tirado en el sofá, ayer revivió y hoy ya anda como de costumbre, aprovechando estos días sin cole y jugando con el Peque a esparcir todos los accesorios de los Mr. Potatos, todos los aviones, las Tortugas Ninja, el camión de Manny Manitas y algunos dinosaurios por la sala. Lástima no poder salir a la calle, para un día soleado que tenemos... en fin, el verano está a la vuelta de la esquina, y para entonces ya estará totalmente recuperado.
 

  

viernes, 30 de mayo de 2014

VIERNES DANDO LA NOTA: OTIS REDDING (SITTING ON THE DOCK OF THE BAY)

Cansada de médicos, harta de dentistas y odontopediatras. Hoy traigo un clásico, una canción para relajarse con el murmullo de las olas, la suave melodía, el mítico silbido y la fantástica voz de Otis Redding.


(Para rockeros acérrimos, la versión que Pearl Jam hizo de este tema AQUÍ, aunque en mi opinión la original es muy superior.)

martes, 27 de mayo de 2014

DÍA NACIONAL DEL CELÍACO

www.zazzle.com
Hoy se celebra el Día Nacional del Celíaco en nuestro país. La celiaquía es una enfermedad crónica, y para aquellos que la padecen comer sin gluten es una necesidad, una obligación, y no una moda dietética promulgada por el imbécil o la pedorra de turno.
Así que aprovechamos este día para difundir un poco más esta enfermedad (y también el resto de intolerancias alimentarias!!!), para pedir que los precios de productos "sin" se abaraten, y para pedir a los gluteneros un poquito de consideración con el prójimo celíaco (Por ejemplo: es de mala educación -por no decir que está hecho con muy poco respeto y muy mala leche- dejar bandejas de galletas no aptas (como Nevaditos) en el puesto de trabajo de un celíaco, para que "todos" coman (todos menos el celíaco, claro, y de paso le dejan el puesto bien llenito de migas)).  

"¿Cómo sabemos que él no contiene gluten?"

¡¡¡A todos los celíacos, mucho ánimo!!! Y recordad que si necesitáis recetas, información, o compartir vuestras experiencias con otros celíacos, podéis echar un ojo a los blogs de mi querida hermana (hala, publicidad gratis por la patilla :-D)




viernes, 23 de mayo de 2014

VIERNES DANDO LA NOTA: THE CULT

 Ya conté en alguna ocasión el gran invento que supuso allá por los noventa la antena parabólica en mi casa: con ella veíamos canales de música de la televisión británica, y gracias a ellos conocí a muchos grupos de la Pérfida Albión, como a los chicos de The Cult. Recuerdo que este vídeo de She Sells Sanctuary lo ponían a todas horas, me encanta esta canción, los bailecitos del cantante Ian Astbury, su aspecto (en un comentario lo definían como un cruce entre Steve Tyler y Jack Sparrow), y sobre todo su presencia y su voz. 



Y aún sin ser una gran seguidora de esta banda, os dejo también con esta otra fantástica canción, Fire Woman



¡Cómo me gustan! Creo que voy a tener que escucharles más. ¡¡¡Feliz viernes y buen fin de semana!!!.

miércoles, 21 de mayo de 2014

ARRODILLAOS ANTE EL dIOS DEL FÚTBOL

No odio el fútbol, de verdad que no. He visto muchos partidos, y de niña incluso he repartido patadas en alguna ocasión. Me gusta que gane nuestro equipo local, y me encanta cuando un equipo modesto gana a uno de esos que manejan millones de euros. Tolero incluso que el mundo se paralice cuando hay un encuentro importante: calles cortadas, autobuses desviados, taxis inexistentes, abolición de las normas básicas de circulación y estacionamiento... Y no pongo el grito en el cielo cuando dos (o tres) equipos de fútbol monopolizan las secciones deportivas de los telediarios (de los ciclistas y atletas, por ejemplo, sólo se acuerdan cuando ganan o se dopan, mientras que se informa pormenorizadamente si Fulanito del BarÇa tiene hemorroides, o qué nuevo anuncio de refrescos ha protagonizado Menganito del Madrid). Todo esto lo puedo admitir. Pero lo que no me gusta, lo que detesto profundamente, lo que aborrezco con toda mi alma es la idolatría que en este país se le profesa al denominado deporte rey, manifestada incluso en pequeños detalles de escasa importancia:

La primacía absoluta del fútbol.
Vas al parque en busca de una jornada apacible de carreras y sobresaltos detrás de tus churumbeles más pequeños para que no se maten en los columpios, escapen a la carretera o les secuestre un pederasta. ¿Y qué te encuentras? Con tres o cuatro partidillos de fútbol, y ninguno de ellos en las pistas habilitadas al efecto (en caso de que las haya): unos juegan junto a los columpios, otros usan las escaleras como portería, y otros los bancos. O vas al cole a recoger a tus hijos, y te encuentras a media docena de enanos de Educación Infantil (que salen cinco minutos antes) a balonazo limpio contra la puerta o las paredes en las que padres y abuelos están apoyados esperando la hora de la salida de los de Primaria. El resultado es evidente: andar esquivando balones perdidos, o recibir balonazos en distintas partes del cuerpo. Yo ya me he llevado varios (¿tendré algún imán, o me verán cara de portería?) en la cabeza (menos mal que no es un órgano vital), unos en el parque, y el último en el porche del cole no hace muchos días. Mis hijos también han llevado balonazos en la cabeza por andar jugando en la acera. ¡Es que a quién se le ocurre! ¡¡Molestar a unos niños jugando al fútbol!! ¡¡¡SACRILEGIO!!! Y que no se te ocurra protestar ni decirles nada, que en seguida vendrán sus padres a recriminarte por no dejarles todo el espacio que necesitan para jugar, a espetarte un "¿Cómo te metes en el medio? ¿No ves que están echando un partido?" o un "¡Cómo te pones por una tontería!". Porque el fútbol es sagrado, y al igual que a las vacas sagradas en la India, a los niños que juegan con la pelotita hay que respetarles por encima de todas las cosas, apartarse de ellos, y no molestarles con menudencias. ¿Que juegan en plazas privadas, calles peatonales, lugares de paso, entradas de edificios (es decir, cualquier sitio que a ellos les dé la gana -siempre que no molesten a sus atentos padres, claro)? Pues todo el mundo debería pararse a contemplar el espectáculo, hacerles la ola, aplaudirles, y festejar con ellos la victoria. Y nada de quejarse porque casi te vuelen la cabeza, hombre.

El menosprecio a todo lo que no sea fútbol.
La primacía del fútbol se manifiesta también en cómo etiquetamos a los niños. Seguro que todos hemos oído hablar de frikis de los dinosaurios, frikis de los libros, frikis de Star Wars o frikis del manga japonés. ¿Pero alguien ha escuchado alguna vez el término frikis del fútbol? Ah, no, porque ese término tiene, para la gran mayoría, connotaciones negativas -aunque algunos reivindiquen su frikismo con orgullo. Los niños que están interesados única y exclusivamente en el fútbol no son frikis, son aficionados o apasionados de este deporte. Y los que no lo abrazan con devoción fervorosa son los raros, los frikis, y los marginados. De ahí que muchos vean la necesidad urgente de que "a este niño TIENE QUE gustarle el fútbol". Pues no le gusta, y por muchos álbumes de cromos que le lleves, y por mucho que le insistas/coacciones/obligues a jugar seguirá sin gustarle. A ver si aprendemos a respetar a la gente (niños o mayores) a la que no le gusta el fútbol.



Los valores que transmite.
Nos venden la idea del fútbol como un deporte sano, y ciertamente lo es. O lo era. Me entristece ver el empeño enfermizo de muchos padres en que sus hijos sean los próximos messis o cristianos. Me recuerda a esas madres norteamericanas obsesionadas con que sus hijas ganen esos degenerados y dantescos concursos de belleza infantil. Nada más aprender a andar, ya les apuntan al equipo de fútbol de rigor. Y no sé si se lo enseñan allí, en su casa, o en los estadios, pero ver a niños pequeños tirándose al suelo entre grandes gritos y haciendo que se retuercen de dolor, simulando faltas inexistentes (esto en mi pueblo se llama engañar y hacer trampa, no sé si ahora se considera una práctica deportiva aceptable), cuando no encarándose con el rival o insultando al árbitro, es bastante lamentable. Di tú que más lamentable -a la par que muy revelador- es leer en las noticias cómo los padres de algún niño/ futbolista en ciernes linchan al árbitro por perjudicar o no favorecer al equipo de su retoño.
Y esto por no hablar de la actitud, las reacciones violentas al terminar los encuentros, los gestos, los insultos, las amenazas, los cánticos, y las variadas lindezas que algunos aficionados suelen vociferar (muy dados a acordarse de las madres de los rivales y del equipo arbitral, por cierto), que muchas veces los verdaderos energúmenos están en la grada y no en el campo.

¡Qué niño más listo, mira qué bien enseñadito está!

El endiosamiento de algunos futbolistas.
Sí, ya sé que desde siempre han existido ídolos de masas (y seguro que habrá alguna explicación psicológica o antropológica que justifique su existencia) pero pienso que antes los modelos a imitar eran algo más decentes (o al menos bastante más discretos). ¿En serio es un buen modelo a seguir un fulano chulo, o violento, o macarra, o ignorante, o vanidoso, o egoísta, o materialista, o racista, o maltratador (o todos los demás adjetivos que se os ocurran) cuyo ÚNICO mérito es saber jugar bien a la pelota? ¿Justifica esta habilidad todo lo demás? ¿Sirve para pasar por alto todos sus demás defectillos?  Los niños, alentados por su entorno, sus padres, y los medios de comunicación, quieren ser como "el crack" Fulanito porque gana millones y millones, conduce deportivos de lujo, anda con supermodelos (que sólo están con él por su encantadora personalidad, claro), y hace y dice lo que le viene en gana (defraudamos un poco por allí, dejamos algún hijo perdido por allá, nos vamos de fiesta descontrolada...). 

Nos hemos creído las ideas de libertad y tolerancia, hemos asimilado los mensajes del marketing que nos bombardean con la importancia de ser original, ser diferente, ser único, ser uno mismo, y los hemos confundido con la realidad. Y la realidad, en este nuestro amado país de pandereta, es que NO ES BUENO TENER CRITERIO PROPIO, sino que TIENE QUE gustarte todo aquello aprobado por la mayoría, como las pelis de Almodóvar, la serie de Aída, la Belén Esteban, el flamenco y el fútbol. Porque todo lo que se desvíe de la norma, todo lo minoritario, todo lo que no tenga máxima audiencia en el prime time ni salga en las portadas de las revistas, todo lo que no esté de moda y sea trendy, será tachado de elitista, rarito, snob, o peor aún: friki.

Así que, hermanos míos, acatemos humildes la divina voluntad de la Santa Sociedad, y arrodillémonos todos ante el dios del fútbol.

viernes, 9 de mayo de 2014

VIERNES DANDO LA NOTA: CAN I PLAY WITH MADNESS? (IRON MAIDEN)

En mis tiempos mozos, todos los heavys de bien llevaban camisetas de Megadeth o de Iron Maiden, como si en el universo metalero no existiese nadie más. ¿Estarían en oferta? ¿No vendían otros modelos en la tienda? No lo sé. Pero el caso es que, personalmente, conocí a estos grupos antes por aquellas prendas estampadas con las portadas de sus discos que por su música.


Mi hermana tenía una con este dibujo.
Hoy os traigo una canción de los británicos Iron Maiden. Quizá no sea una de las más cañeras de la banda, pero es una de mis favoritas. Se titula Can I play with madness? y es de 1988. Espero que os guste.


Buen fin de semana!!!!


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