jueves, 20 de febrero de 2014

LA MATERNIDAD DE LA A A LA Z: J DE JIRAFA

"Todos los animales tienen su voz", dice la primera línea de uno de los cuentos preferidos de mis hijos. Bueno, en rigor, dice "Todos os animais teñen a súa voz", pues en casa lo tenemos traducido al gallego.
Luego hacen un repaso por los sonidos que emiten algunos animales (que por supuesto, intentamos reproducir fielmente, ya os podéis imaginar lo que disfrutan los niños): El perro ladra, el gato maúlla, la gallina cacarea, el tigre ruge... Y aquí es cuando aparecen los chicos de Ylvis cantando "What does the fox say?"...


 ... NOOOO, ¡¡¡¡ES BROMA!!!! :-) (lo siento, es que no pude resistirme...)
 Entonces aparece la jirafa

La jirafa no tiene voz.
¡Y la pequeña jirafa, menos!

 
Pero la jirafa tiene un cuello muy largo…
Tan largo que, con él,
puede acariciar a su jirafita.

 
www.oqo.es

En su versión original el cuento se titula "No hace falta la voz", y en la página web de la editorial (OQO) el propio autor, Armando Quintero, realiza una reseña (que podéis leer AQUÍ) en la que nos habla de su mensaje y su contenido: aunque las jirafas no tienen voz, se comunican a través de los mimos, los abrazos y las caricias. Y la pequeña jirafita decide enseñarle este lenguaje a su amigo el elefantito, que a su vez se lo enseña al tigre, y éste al lobo, y éste al caballo... y así sucesivamente, de modo que todos descubren finalmente que “a menudo, no necesitamos las palabras para decir ‘te quiero’ o ‘te amo’, un gesto es mil veces más importante”.

Me encanta este cuento. Lo encontré por casualidad, mientras buscaba otro libro (que no tenían) en la librería, y de inmediato me llamaron la atención el título y las hermosas ilustraciones de Marco Somá
 
www.oqo.es
Antes de nada, confieso mi ignorancia sobre el tema de las jirafas. ¿En verdad tienen voz o no? En un primer momento pensé que no era un dato relevante, pues es tan sencillo creer una cosa cuando está tan bellamente contada... pero al final acabé consultando la gran fuente del saber (la wikipedia, claro) y hete aquí que lo confirmaba: Jirafa (Giraffa camelopardalis): "El sonido que emiten gracias a sus enormes pulmones no es audible para el oído humano, ya que se comunican entre ellas y otros animales a través de infrasonidos."
(Por cierto, que también dice que su "lengua es de color negro, y es tan larga (unos 60-65 cm) que le permite usarla para limpiarse las orejas", sin duda un dato fascinante para los más pequeños) ;-) Nunca te acostarás sin saber una cosa más. (Y otro por cierto, ¿será que yo también emito infrasonidos cuando hablo de "recoger los juguetes", "lavar los dientes", "apagar la tele", "hacer los deberes"... y por eso no me oyen?)

www.oqo.es
 Volviendo al cuento, confieso también que la primera vez que se lo leí a mis niños me emocioné hasta mojar la pestaña. Quizá aquel día tenía un momento llorón (como ocurre el 90 % del tiempo), o quizá las lágrimas me vinieron porque constanté que era absolutamente cierto, que en infinidad de ocasiones no hace falta voz alguna para demostrar nuestros sentimientos. El clásico "una imagen vale más que mil palabras", pero en vez de una imagen un gesto, un mimo, una caricia. Cuántas veces nuestros niños los necesitan y nos los piden con sus palabras o con sus ojos: Si se hacen daño, necesitan un beso; si tienen miedo, un abracito; si hacen algo bien, buscan una caricia, un revolver el pelo, un pellizcar el moflete. Pienso que para ellos estas muestras físicas de cariño tienen más valor que unas simples palabras, aunque no estén dichas con desgana ni con la atención puesta en otra cosa (como a veces hacemos los adultos), pues realizar estos gestos nos obliga a acercarnos a ellos, a ponernos a su altura, e involucra todos nuestros sentidos: el oído al escuchar sus te quiero, el tacto de los abrazos y las caricias, la vista de su cara pegada a la nuestra, el olfato al percibir su olor característico, y el gusto, si los besos vienen con extra de babas. En este sentido, mis hijos son bastante besucones y sobones (en el buen sentido, ¿eh?), buscan mucho el contacto físico, y de ellos surge muchas veces el dar un beso o un abrazo. Es algo espontáneo, fruto del cariño, y me entristece un poco cuando algún adulto sale con lo de "éste me quiere pedir alguna cosa". Pues no, no pide nada, es un niño (todavía) inocente, y no pide, sino que da.

El cuento de la jirafa nos recuerda la importancia de las obras más que de la palabrería, y la necesidad de demostrar aquello que decimos. Pues de nada vale decirle a alguien "te quiero" si no va acompañado de gestos y de acciones (obras son amores y no buenas razones). Y esto no sólo a nuestros hijos, ni a nuestro marido, sino a cualquier persona por la que sintamos aprecio. Porque estamos tan acostumbrados a las palabras vacías, que necesitamos cargar nuestros gestos y nuestros actos. Cargarlos de amor, de bondad, y de autenticidad. Sin falsedades ni intereses ocultos, sin malicia ni dobles sentidos, sin motivaciones raras ni intenciones aviesas.

El cuento de la jirafa nos lleva a una realidad (utópica, claro, pero eso es lo maravilloso de los cuentos) en la que el elefante y el tigre se abrazan en vez de comerse, y el tigre y el lobo se abrazan sin rivalizar a ver quién es más feroz. Hermandad y unión, amistad y convivencia, diversidad y tolerancia. Qué cosas tan bonitas, hoy en día relegadas únicamente a los discursos baratos y sentimentaloides de los politicuchos de turno en busca del voto fácil (o de los famosillos de turno en busca del aplauso).

El cuento de la jirafa nos habla también del valor de los pequeños actos sin importancia. La jirafita inicia -sin saberlo- una cadena de abrazos que une a todos los animales. Un gesto desinteresado y en apariencia insignificante, que llega a convertirse en todo "un fenómeno de masas". Actuar correctamente, movido por lo que uno cree o siente o piensa, y no buscando las alabanzas, el reconocimiento, y los grandes titulares. Discreción vs Prepotencia, Humildad vs Chulería, Modestia vs Autobombo.

Por todo esto, y por mucho más, nos encanta este cuento. Y nos encanta acabarlo completando los puntos suspensivos de la última frase con nuestros nombres (que seguro que para eso los puso el autor):

-¡Te quiero, mamá!
      -¡Te quiero, papá!
                -¡Te quiero...



      FIN

 El resto de mi diccionario:


18 comentarios:

  1. Aquí me tienes, como cada jueves, pensando "no va a poder sorprenderme otra vez", pues sí! Lo más!!
    Una reseñAZa literia! Toma ya! Y la canción del zorro no la conocía. Es la monda!! y súper adecuada. Me encantó el post de arriba abajo. Me encanta que abogues por los gestos y las acciones en detrimento de tanta palabra hueca. Que abogues por la discreción frente al autobombismo imperante.

    Me haces reír y me enterneces. Y encima me voy de aquí sabiendo que las jirafas emiten sonidos inaudibles (nomo nosotras cuando pedimos todas esas aberraciones de madre)

    Bueno, el cuento es una cosa preciosa, me voy directa de aquí a buscarlo en Amazon. ¡Un besote, Maria isabel!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Que no conocías la canción del zorro? ¡No puedo creerlo! Si es de lo más visto en youtube desde el Gangnam Style (y los chicos son infinitamente más guapos;-))

      Me alegro muchísimo de que te haya gustado :-) Yo es que no puedo con la gente ghula y prepotente que todo lo hace para lucirse y que casualmente siempre suele tener a su alrededor un séquito de lameculetes que le doran la píldora y a todo le dicen amén (este tema me daría para un post muuuuuy largo).

      Lo de los infrasonidos deberíamos hacérnoslo mirar, igual nos hacen un descuento en el médico (o veterinario?) si vamos en grupo :-)

      El cuento a mí me parece muy bueno, me alegro de que no tuvieran el libro que buscaba (uno que se titula "El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza"), pero que conste que no tengo comisión de la editorial!!

      ¡Muchísimas gracias por tus palabras, Nuria! Un beso :-)

      Eliminar
  2. Jajajaaa!! El del topo sí que lo tengo! Yo es que soy más cafre... ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. :-D El del topo es buenísimo! Una pena que no venga con texturas y olores, para regalárselo a algunos adultos!!!

      Eliminar
  3. Ohhhhh!!!! qué bonito!!!! cómo me gusta empezar el día leyendo un post tan tierno :-)
    Como tú bien sabes eres una auténtica mamá jirafa, que te comunicas con los tres jirafillas en ocasiones con con sonidos perfectamente audibles (jejejeje...) pero en otros dándoles todo el cariño que necesitan en cada momento.
    Ojalá en el mundo hubiese muchas mamás jirafas que diesen cariño a sus hijos y no madres con el corazón bastante negro (no la lengua como las jirafas) que parece que los peques les molestan :-(
    ¡¡¡Cuánto he aprendido hoy!!!
    Besitos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ja, ja, pitu, se te ve el plumero, se nota que eres mi hermana mayor (o como te decían de pequeña, mi mamá 2) y me ves con buenos ojos :-)
      Ya sabes que a las 3 jirafillas les encantan tus cuentos... aunque a Woody le sigas llamando Lucky Luke :-D
      Un besito muy grande :-)

      Eliminar
  4. Qué preciosad de cueto !!! y cuánta razón!! Las paalbras o tienen significado si no vienen acompañadas de un gesto, de una acción. Me encanta achuchar a mi peque, y me encanta más aún cuando lo hace él, sin nada a cambio, solo porque le apetece hacerlo... me derrito!!!!!!!

    Besos!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡No me extraña que te derritas! No hay nada mejor que los besos, abrazos o te quieros no pedidos de parte de un niño :-)
      Un beso!

      Eliminar
  5. Isa!!! Me dejaste boquiabierta, otra vez! Sos increíble! Me pareció precioso el cuento. The fox como anillo al dedo. Las ilustraciones fantásticas pero sobre todo me encantó la idea general de este postAZo. Me encantaría conseguirlo en Argentina. Cuando pase por la librería voy a preguntar. Esa una gran metáfora. Por más mamás y bebés jirafa!!! Me encanta comerme a besos y abrazos a Muriel o hacerle cosquillas. Yo creo que a ella también! Me gustó lo de trasladar esa forma de decir te quiero sin palabras, no sólo a nuestros hijos sino, a la pareja y a todos los seres queridos!
    Gracias, genia!

    Besotes gigantes ;-D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La canción le va al pelo, sin duda!
      Pues el autor no es español, sino de Venezuela, y con nacionalidad uruguayo-venezolana, según la Red Internacional de Cuentacuentos, y acabo de descubrir que tiene un blog de cuentos:
      http://www.cuentosdelavacaazul.blogspot.com.es/
      Habrá que echarle un vistazo.
      Y que conste que no le conozco de nada, ni es de mi familia, ni recibo comisión por hacerle publicidad ¿eh?
      Besos gigante y altísimos para una mamá jirafa :-)

      Eliminar
  6. Ay... ¡Me ha encantado!

    El cuento y su gran mensaje y además estoy totalmente de acuerdo. A veces una caricia o un gesto valen más que mil palabras vacías que a pesar de mucha floritura, en realidad no dicen nada.

    Me ha en-can-ta-do.

    ¡Un besazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡¡¡Muchísimas gracias!!!
      Si es que a veces un beso o una caricia son más elocuentes que el mejor de los discursos!
      Besos:-)

      Eliminar
  7. Pues no has sido la única que se ha emocionado hasta mojar la pestaña :) Me bastó con ver la foto de la mamá jirafa abrazando a la jirafita para querer morirme de amor. Porque no hay nada tan lindo como abrazar a nuestros niños, darles besitos, apachurrarlos y llenarlos de mimos. Y cuando nos buscan porque, como dices, algo les ha asustado o se han caído y necesitan consuelo, una se siente superpoderosa no?
    Excelente reflexión. Muy buena la letra J ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que las ilustraciones también son de lo más tierno, y fíjate que leí que el ilustrador se inspiró en un vestido de Audrey Hepburn para el vestido de la mamá jirafa :-)
      Y has apuntado uno de los superpoderes de las mamis: el Superbesocuralotodo!!!
      Gracias por tus palabras! Un beso :-)

      Eliminar
  8. El post me ha gustado aún más que la canción de YLVIS, que escuchamos y bailamos cada día en casa (comino apunta maneras, te lo aseguro, al menos para carne de discoteca).
    Lo que cuentas me parece, un día más, fundamental. La comunicación no verbal basada en los gestos de cariño creo que es la piedra angular para una relación sana con nuestros hijos. En casa somos extremadamente cariñosos (táchese el extremadamente, porque creo que nunca es bastante) y en el cien por cien de las discusiones se salda todo con un beso o con un abrazo. En mi caso, es la vía más rápida y eficaz para llegar a mis hijos, que son tan emocionales como lo somos sus padres.
    Isa, tu diccionario me encanta. De verdad. Felicidades.

    ResponderEliminar
  9. ¡¡Muchas gracias!!
    Para nosotros también es fundamental, aunque siga habiendo gente que piensa que el mostrar (y demostrar) los sentimientos es "infantil" e incluso "de niñas" :-(
    Y opino como tú, que nunca se es bastante cariñoso!!
    Un beso, guapa :-)

    ResponderEliminar
  10. Isa, alguien me enseñó que los gestos, las acciones, valen mucho más que las palabras. Estas no tienen sentido si no van acompañadas del ejemplo.
    A mi me basta con mirar lo que hace una persona, para saber como es.
    Y una mirada, un abrazo, una acción para mí lo dice todo.
    Genial la aportación, la tengo en cuenta. Me encantan los cuentos de valores.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si está claro, hay que demostrar las cosas, que las palabras muchas veces se las lleva el viento!!
      Ya tienes un cuento más para tus jirafitas :-)
      Besos!!!!

      Eliminar

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Contador Web