martes, 12 de marzo de 2013

OBRAS SON AMORES... (I)

DE LAS EVIDENCIAS OBJETIVAS Y PALPABLES QUE CORROBORAN 
QUE PAPI PROSIGUE EN LA SENDA DE LOS BUENOS PADRES


Dice el Paterfamilias que no le gusta el nombre que le he puesto en el blog. Le suena muy serio. Le pregunto que cómo le llamo entonces, y me dice "Papi, que es como me llaman mis niños". Así que, a partir de ahora, y hasta nuevo aviso (hasta que el susodicho se canse, vaya), el Paterfamilias pasará a llamarse Papi.

Ahora completo el refrán del título: ...Y NO BUENAS RAZONES. ¿Cuántas personas en nuestro mundo van presumiendo de lo mucho que quieren a alguien, o de lo mucho que les quieren a ellos, pero luego todo se queda en palabras? Puedo repetir hasta el hartazgo lo mucho que te quiero, puedo oír hasta la saciedad lo mucho que me quieres, pero si no te lo demuestro con mis hechos, si no me lo demuestras con tus acciones, toda esa palabrería no vale absolutamente nada.
Dicho esto, he aquí un botón de muestra, unas pocas de las muchas obras que demuestran que Papi intenta ser un buen padre (consiguiéndolo muchas veces).

1. Estuvo conmigo en el parto.
En los tres partos le tuve a mi lado. "Ahora eso lo hacen todos", podréis pensar, y yo también lo pensaba, pero resulta que no, que hay hombres que no "aguantan" ver parir a su mujer, y la mujer ya tiene bastante con lo suyo como para preocuparse de que a su hombre le dé un patatús en el paritorio, así que directamente él se queda fuera y entra la madre de ella, o la hermana, o alguna amiga, o nadie. Que conste que no estoy criticando esto, cada uno es como es y tiene la fortaleza, o el aguante (o como queráis llamarlo) que tiene. Yo soy de las que se ahogan en un vaso de agua (fortaleza 0), y necesitaba a alguien a mi lado, y quién mejor que el padre de las criaturas. ¿Que hubiera parido igual sin estar él presente? Pues claro. Pero tenerlo a él cerca, y compartir con él ese momento fue mucho mejor.

2. No supe lo que era el meconio hasta que nació nuestro segundo hijo. 
El meconio es, como ya muchos sabréis, como se le llama a las primeras cacas que hacen los recién nacidos. Una cosa negruzca, asquerosa, y pegajosa como ella sola. Y eso es lo que hacen varias veces en sus primeras horas de vida, supongo que hasta que se vacían sus pequeños intestinos (Digresión: no fue hasta el nacimiento del tercer niño cuando una amable enfermera me recomendó que lo mejor para limpiar el meconio del bebé era coger una compresa de celulosa empapada en agua tibia. ¡Mano de santo! Las toallitas tipo Dodot extendían "aquello" por todos lados, y había que usar tropecientas para que el culito del bebé quedara impecable). Prosigo: cuando nació el Mayor, Papi estaba tan pendiente de él (y de mí) que se ocupó de cambiar todos y cada uno de sus pañales meconiales y muchos de los siguientes (tranquilo Papi, no contaremos cuando le pusiste un pañal del revés -"instruído" por tu suegra- y vino la enfermera a corregirte). "Qué tontería", podréis pensar, pero para mí, recién parida, con los puntos de la episiotomía recién cosidos, con la sensación de que todo te desborda, y con la preocupación de que el bebé se enganchara bien al pecho, eso fue de agradecer.

3. No se le caen los anillos por atender a los niños (y además es capaz de cambiar un pañal -de pis o caca- con el niño sobre sus rodillas).
Papi (como muchos otros padres hoy) desde siempre los cambia, los baña, los viste, les da de comer, les peina, les quita los mocos, les da medicina... todo menos dar la teta. ¡Y cambia a los niños tumbados sobre sus rodillas! Reconozco que esta habilidad siempre me ha fascinado. No tener que depender de cambiadores, ni de mesas, ni de una superficie donde acostar al bebé. Mi madre también lo hace, y una de mis cuñadas, pero yo soy absolutamente incapaz, lo he intentado varias veces pero nunca me queda bien. 
Todavía recuerdo la cara de disgusto de un conocido nuestro, padre de dos niños, cuando se encontró con el "marrón" (nunca mejor dicho) de que el pequeño había hecho caca. Se puso a buscar a su mujer por todas partes, primero con disgusto, luego con desesperación. Al final el pañal se lo cambió otra chica (iba a ser yo!), pues su mujer no podía hacerse cargo en ese momento. Esto sí lo critico abiertamente: es tu hijo, es su caca, chico, cámbialo tú!!!

(continuará)





 

7 comentarios:

  1. Esperando la segunda parte, pero veo que tienes un tesoro. Cuídalo!

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    1. ¡Es cierto! Soy muy afortunada por tenerlo:-)

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  2. AYYYYY..... no voy a comentar la última parteeeeeeee..... que me calientooooooo!!!
    Claro que "papi" (alias paterp) es un padrazo, por eso sus niños lo adoran y todos los que lo conocemos in person sabemos que vale su peso en oro!! :-)

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    1. Ja, ja, pues voy a venderlo!! No te calientes, que no vale la pena:-) Muchos besos

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  3. Enhorabuena, las habilidades del paterfamilias, y sobretodo la buena voluntad le hacen bastante valioso. Mejor no te desagas de él, no vaya a ser que descubras que es insustituible. Un beso.Rosa.

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    1. Ja, ja, no tenía pensado deshacerme de él, espero que él tampoco quiera deshacerse de mí! Gracias por tus comentarios, Rosa:-)

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    2. Ja, ja, no tenía pensado deshacerme de él, espero que él tampoco quiera deshacerse de mí! Gracias por tus comentarios, Rosa:-)

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