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martes, 3 de junio de 2014

MAMÁ, PUPA: ODONTOPEDIATRAS

 -¿Qué quieres ser de mayor, hijo mío?
-Paleontólogo, Director de Orquesta, Biólogo marino, Explorador y Descubridor de nuevas especies animales... aunque la abuela dice que no puedo ser todo eso.
(Ya te vale, abuela, coartando la libertad de imaginación y la ilusión del chaval). 
-¿Y tú, Mediano, qué quieres ser de mayor?
-Mutante- fue su primera respuesta, imbuido por el espíritu de Las Tortugas Ninja, pero rápida y sabiamente rectificó sus palabras- no quiero ser mayor. Quiero ser un niño siempre.

Pues hijos míos, olvidaos de la Paleontología, de la música, de los animales y de la mutación. La profesión del futuro sin duda es la de... ODONTOPEDIATRA!!!! (en cristiano: dentista de niños).
Sí, hijos míos, si pudiese meterme en una cápsula del tiempo y retroceder a mis 18 primaveras, habría estudiado para ser Odontopediatra (bueno, es mentira, ni borracha me meto yo en una carrera de Ciencias, pero de haberlo conseguido, qué bien estaríamos viviendo hoy!!!).

A mediados de mayo llamé a las consultas privadas de dos de los Odontopediatras más señeros, importantes y prestigiosos de nuestra ciudad, pues el Mediano tenía 3 caries (una de ellas del tamaño de la Fosa de las Marianas ). ¿Y adivináis para cuándo me daban cita? Uno para septiembre, el otro para octubre. ¿¡¡¡Cómorrrrr!!!? Ni que fuese la Seguridad Social, fue lo primero que pensamos el Papi y yo. 
¿Tan llenas tienen sus agendas que no hay hueco para un niño con un problema dental urgente? ¿Se han puesto de acuerdo todos los niños de la ciudad para empastar sus piños durante el verano? ¿Será que los Odontopediatras comparten calendario escolar con los pequeños y no pasan consulta a partir del 20 de junio?
De nada valieron mis llamadas reiteradas, insistiendo en la urgencia del asunto ("Otra madre pelmaza que intenta aguarnos las vacaciones", debieron pensar). Me sentí decepcionada y preocupada. Para entonces la muela de mi hijo puede estar totalmente podrida. ¿En serio no existe en A Coruña nadie que pueda ofrecerme una solución antes del Otoño? Da la impresión de que les sobra el dinero, que se permiten el lujo de rechazar pacientes. 
 
mocpages.com
Y continuamos con las preguntitas (retóricas, claro, pues ninguna va a hallar respuesta): ¿Vamos a tener que buscar un profesional fuera de nuestra ciudad? ¿Por qué la Seguridad Social no ofrece atención dental -más allá de extracciones (y sellado de molares en los niños)? Bueno, esto es evidente, ¿no? Empaste diente de leche= 50 euros; Empaste diente adultos= 70 euros; Endodoncia adultos= 200 euros; Tornillo adultos= 100 euros; todo esto multiplicado por el número de piezas dentales afectadas, hasta 20 en el caso de los niños, y hasta 32 en el de los adultos. Y esto sin entrar en precios de sedaciones conscientes, pulpectomías, mantenedores, ortodoncias, fundas, implantes y demás, que de momento ignoro (y espero seguir ignorando!!!!)

En breve os contaré nuestro periplo por diferentes dentistas (no odontopediatras) de nuestra ciudad con el Mediano, pero os adelanto que la mayoría de ellos no atienden a niños "movidos" como el nuestro, a no ser que los lleves bien tranquilitos y convenientemente medicados. 

Y mientras, los días pasan, y la fosa de las Marianas sigue aumentando su profundidad.

La Fosa de las Marianas, la más profunda conocida

lunes, 2 de junio de 2014

MAMÁ, PUPA: VARICELA

El Mediano tiene la varicela. Se veía venir, puesto que en las últimas semanas muchos de los niños de su clase habían ido cayendo, uno tras otro, en las garras de esta latosa infección. 
El miércoles le descubrí dos granitos en el hombro y otros dos en la cara interna del codo, pero no le dí ninguna importancia, pues el Mediano, curtido en dermatitis, impétigos y erupciones varias, casi siempre anda con granitos, cuando no es en los brazos, es en los mofletes; cuando no es por el frío, es por el sudor y el calor. Y cuando no, es por la picadura de algún bicharraco, se ve que tienen predilección por su piel tan sumamente blanca y delicada. O incluso por el roce de las costuras de alguna prenda de vestir.
Así que llegó el jueves, y los cuatro granitos parecían un poco infectados, como pequeñas vesículas con liquidillo dentro. "Le ha picado un bicho, fijo", pensé yo en mi gran ignorancia.
Pero el viernes los granitos ya se habían multiplicado, colonizando su cuerpo menudo, y ya me dije "Tate, esto tiene pinta de ser varicela". Fuimos al pediatra, y su diagnóstico confirmó nuestras sospechas.

Del centro de salud salimos con una hoja en la que se explica qué es la varicela: "infección aguda vírica, caracterizada por fiebre más o menos elevada (el Mediano no tuvo, o nosotros no lo percibimos, pues nuestro nene es fuerte como una roca, y para tumbarle tiene que estar mal mal de verdad) y una erupción de vesículas muy característica (¿característica? Discrepo, en nuestro caso empezaron siendo granitos corrientes y molientes, tardaron un tiempecillo en aflorar las vesículas), que pica (al Mediano tampoco le picaban cuando le salieron) y aparece en brotes sucesivos. Suele ser muy benigna. Desaparece en una semana sin dejar cicatrices generalmente. Se supone que la transmisión se produce directamente, de persona a persona, a través de gotitas aéreas. Es muy contagiosa. Es muy importante evitar la sobreinfección de las lesiones, ya que en este caso podrían quedar cicatrices".


"Tratamiento: al ser muy contagiosa, el paciente debe permanecer aislado (para evitar contagios), hasta que se curen todas las lesiones de la piel, que será cuando todas las lesiones tengan "costra". El Ministerio de Sanidad pondrá a disposición de la familia del afectado un hotel de cinco estrellas para que pueda enviar al resto de hermanos y demás parientes a fin de evitar contagios... ah no, esto no lo pone. Pues a ver cómo se mantiene aislado a un niño de cinco años cuando hay otros niños de tres y siete con la mala costumbre de jugar todos juntos, a lo bruto, tocándose, sobándose, aplastándose y apretujándose. Evidentemente, no lo hacemos. Y si el Mayor o el Pequeño han de infectarse, pues mejor que el virus sea de confianza, de casa. Al hilo de esto, de piedra me quedé cuando, brujuleando por la red leí que en EE.UU. y otros países existía la "moda" de las "Fiestas de la varicela": juntar a niños sanos con uno enfermo buscando el contagio, llegando incluso a vender piruletas chupadas por el niño infectado (Chicken-Pox lollipops). Sí, habéis leído bien, VENDER, que de todo hay que sacar ganancia, pues esto es mucho mejor que vacunar al niño. Os dejo el enlace al artículo completo AQUÍ.
A ninguno de mis hijos les puse la vacuna contra la varicela por la sencilla razón de que en mi centro de salud nunca me la ofrecieron ni recomendaron, ni siquiera me hablaron de ella, pues igual que les pusimos -y pagamos religiosamente aquellos 70 euracos por dosis, antes de que fuese gratuita- el Prevenar, gustosamente les habríamos vacunado también contra esta enfermedad.

Siguiendo con la información que nos facilitaron, nos recuerdan que hay que tener muchísimo cuidado en que el enfermo "no esté en contacto con mujeres embarazadas que no han padecido la enfermedad", pues puede ser muy peligroso para el bebé.
Si tiene fiebre hay que darle paracetamol, mucho más preferible que el ibuprofeno, y nunca aspirina ni derivados.


Si no aguanta el picor, puede tomar algún medicamento contra el mismo, siempre recetado por el pediatra. A nosotros nos recetó Atarax, y se lo dimos al niño en un par de ocasiones porque veíamos que el pobre no aguantaba más (mezclado con zumo, por cierto, que los nuestros no se toman una medicina "a pelo" por muchos sobornos, premios, castigos o amenazas que haya de por medio, la vomitan al instante) pero sé de niños (y el propio pediatra así nos lo había comentado) que resisten perfectamente sin rascarse y sin medicina alguna todo el proceso infeccioso. 

En cuanto al cuidado de la piel, y para aliviar el picor y la sobreinfección, recomiendan:
- lavar las manos del niño con frecuencia.
- cuidar al máximo la higiene de la piel, debe bañarse diariamente con jabón de avena.
- mantener las uñas del niño bien cortas para que cuando se rasque (son realistas y ya asumen que se va a rascar) no se infecten las lesiones y no queden cicatrices.
- si hay lesiones con aspecto muy inflamado, desinfectarlas -cuando rompan las vesículas- con cristalmina o similar.
- evitar la exposición solar (mala idea contagiarse en primavera-verano, no podía haberlo hecho en invierno).
- no administrar polvos en las lesiones (es decir, no echar Talquistina ni similares, que parece ser que antaño se usaba comúnmente para aliviar el picor).


Y en estas andamos. Con el Mediano infectado, con un granito en la punta de la nariz, otro en la comisura de los labios -y suerte que no tiene dentro de la boca- y otro en el ojo, en el nacimiento de las pestañas -como si fuese un orzuelo megainfectado. Y en la oreja, y bajo la barbilla, y de ahí para abajo en todos lados. Así a todo creo que no tiene demasiados (en las piernas, por ejemplo, apenas un par) ¡ni falta que hace! No sé si le saldrán más, este fin de semana creo que se han "estancado" y no he observado erupciones nuevas. Y aunque el sábado el niño estuvo un poco apagadito y desganado, tirado en el sofá, ayer revivió y hoy ya anda como de costumbre, aprovechando estos días sin cole y jugando con el Peque a esparcir todos los accesorios de los Mr. Potatos, todos los aviones, las Tortugas Ninja, el camión de Manny Manitas y algunos dinosaurios por la sala. Lástima no poder salir a la calle, para un día soleado que tenemos... en fin, el verano está a la vuelta de la esquina, y para entonces ya estará totalmente recuperado.
 

  

martes, 8 de octubre de 2013

MAMÁ, PUPA: EXANTEMA VÍRICO

El domingo por la mañana el Mayor despertó con un picor en la muñeca, y empezó a rascarse con fruición. 
-¡Mamáááááá! ¿Por qué no has puesto el antimosquitos?  ¡Mira cómo me han picado!  
Y cuando miré, hete aquí que tenía todo el cuerpo hinchado y con ronchas rojizas de tamaño considerable y forma irregular. Cara, brazos, barriga, muslos... (Pero cómo, ¿no era el Mediano el de las dolencias cutáneas? Pues sí, pero en esta ocasión le tocó al Mayor.)
-¿Te duele?
-¡¡Me pica!!
-Pues no te rasques, que ya te lleva Papi a Urgencias.
Y allá se fueron los dos, en amor y compañía. El médico que le atendió suspendió caligrafía de pequeño, y no le mandaron practicar con los cuadernos Rubio, como nos hacían a nosotros. Así que lo único que puedo interpretar (más que leer) en el informe de Urgencias es algo parecido a "exantema vírico". Le recetaron un antihistamínico, y crema hidratante. 
Parece ser que cuando el Mayor preguntó si era contagioso, y le dijeron que no, soltó un "qué pena, puedo ir al colegio". Pero cuando le dijeron que tenía que tomar un jarabe pilló tal disgusto que casi se pone a llorar. Por eso el Papi se vio obligado a hacer una parada en la cafetería, para ahogar las penas en una tapa de tortilla (con qué poco se conforma mi niño).
No era varicela, ni sarampión. ¿Por qué surgió? No se sabe. Como siempre se dice en estos casos: un virus. En ningún momento tuvo fiebre, y el jarabe resultó ser muy eficaz. Ayer (lunes) ya había mejorado bastante, y esta mañana de martes amaneció sin apenas rastro de ronchas.
La verdad es que me asusté un poco y me dio mucha pena verlo así el domingo, todo hinchado (¡¡¡si hasta parecía gordo!!!) y rojo, pero ciertamente se portó como un campeón, sin rascarse y tragando -como pudo- el jarabe de marras.
No le hice ninguna foto en ese estado (nadie se merece una foto así), por lo que os dejo una de hace pocos días, en la que se le ve desdentado (el Ratoncito Pérez ha estado muy ocupado estos días) y guapísimo.  


¡A cuidarse todos!

sábado, 31 de agosto de 2013

MAMÁ, PUPA: IMPÉTIGO

SOBRE UNA DE LAS DOLENCIAS CUTÁNEAS DEL MEDIANO

El Mediano tiene la piel blanca como la leche. Más blanca incluso que el Pequeño, que aún siendo de pelo rubio, es más morenito que él. En esto de la piel blanca ha salido a su Papi (pero en los rizos a mí :-D). 
Y tan nívea piel es también de lo más delicada. Es común verle con dermatitis detrás de las rodillas y en los muslos, o también, como este verano, con brazos y piernas cubiertos de pequeños granitos producto del sudor (agua de mar y crema de Urea al 10%, mano de santo). Pero hoy quería comentar una afección que tuvo el verano pasado, allá por el mes de julio. Resulta que estaba acatarrado, y anduvo no sé cuántos días con mocos, y con la nariz goteando como un grifo. Como era de esperar, los mocos se le resecaban, haciendo que su naricita pareciera rellena de praliné. Alrededor de los orificios nasales se le formaba una costra, que él intentaba quitar (y yo, por supuesto, también, por lo que asumo mi cuota de responsabilidad en este asunto). Y claro, no tardó en ponerse aquello más colorado que el culo de un mandril. Posteriormente degeneró en heridas (como podéis ver en la foto) alrededor de la nariz hacia la boca, acompañado de granitos.



Y siguiendo la inexorable Ley de Murphy, el día que peor se puso era un sábado por la tarde, por lo que acabamos en Urgencias. Descifrando el informe que tengo delante, interpreto que pone algo como "Eritema perinasal, narina izda. con costra melicérica", y en la línea siguiente, el diagnóstico: Impétigo. No hace falta que os diga que en la vida había oído hablar de tal cosa (y tampoco sabía que los agujeros de la nariz se llaman narinas). La pauta a seguir: 1. Vigilancia en domicilio, 2. Bactroban c/8 horas / 8 días (por cierto, que quede claro que Bactroban no patrocina este espacio). Control en su c. salud o antes si claro empeoramiento o signos de gravedad.
Afortunadamente no hubo empeoramiento alguno, y la vigilancia en domicilio fue un éxito (nadie intentó escaparse por la ventana, ni nada). La pomadita que le dieron rápidamente hizo efecto, y en pocos días estaba como nuevo. Sin rastro de impétigo ni cosas raras en su linda naricilla.
Aunque se supone que es contagioso, nadie más resultó afectado. Aquí os dejo un enlace a una página de salud infantil donde hablan con más rigor y profesionalidad del tema.
Mis únicas recomendaciones:
1. No rascar las heridas porque se pueden infectar. Es básico, un consejo clásico de abuela, pero es que como hemos comprobado de primera mano, es cierto.
2. No esperéis tanto como yo para ir al médico. En este sentido soy "demasiado" prudente, me da un poco de reparo acudir al pediatra por "tonterías" (tiene la nariz un poco irritada, eso es todo, pensaba yo en mi papel de madre ignorante y panoli). Prefiero que sea un médico el que me diga que es una chorrada sin importancia, aunque me ponga cara de (o incluso me diga) "mira que venir por esta nimiedad, malgastando los recursos de la sanidad pública, y haciéndonos perder nuestro valioso tiempo a todos". Pues sí, para eso pagamos los impuestos, ¿no? Y con la salud de nuestros niños no se juega.

lunes, 20 de mayo de 2013

MAMÁ, PUPA: DOLOR DE CADERA (SINOVITIS TRANSITORIA)


Hace bastante tiempo que tenía en mente escribir sobre esto, en concreto desde antes de Semana Santa, que fue cuando acaecieron los hechos. 
El Peque acababa de recuperarse de un episodio de codo de niñera (del que ya hablé aquí), pero había reenganchado con una otitis (de las temibles Batallas del Antibiótico hablaré en otro momento). El Mediano, por su parte, andaba aquejado de un leve virus estomacal de esos que le incrustan a uno en la taza del W.C. Y en esta Semana Fantástica no podía faltar alguna dolencia en el Mayor. 
Llaman por teléfono del cole, diciéndome que al niño le duele una cadera, que se ha caído o no sé qué (la conserje no lo tiene muy claro). Allá voy con el Peque en la sillita, presta al rescate. Y cuando llego me encuentro a mi primogénito (que no se había caído) literalmente retorcido de dolor: le dolía una cadera al enderezarse, al apoyarse sobre esa pierna, al caminar. La profe me cuenta que lleva así un buen rato, y con muy mala carita. Así que lo siento en la MacLaren, y con el Peque un rato en brazos, y otro rato caminando, llegamos al pediatra (no sin tiempo). Por supuesto, no faltaron los comentarios de varios y desconocidos transeúntes en plan "¡Qué vergüenza! ¡El mayor en la silla y el pequeñito andando!", "Señora, es que el mayor está enfermo, y cuanto antes cierre esa bocaza que no dice más que gilipolleces, antes llegaremos al médico". Esto no lo dije, porque una es muy educadita y comedida, ¡pero vaya si lo pensé! Un día de estos dejaré la educación en casa, y en lugar de una sonrisa y amables explicaciones (que ni merecen, ni tengo por qué dar) mi boquita empezará a soltar insultos, improperios, y todas cuantas ordinarieces se me pasen por la cabeza.
Como decía, llegamos al centro de salud sobre las 13:30, pero nuestro pediatra ya no estaba (¡Viva el horario de algunos funcionarios! ¡Viva!). Pero otro amabilísimo pediatra que sí estaba no tuvo ningún problema en atendernos.
"¿Qué te pasa?", le pregunta al Mayor. Y el Mayor va y rápidamente salta de la silla y se pone de pie, mientras dice que no le duele nada! Yo en plan tierra trágame/no entiendo nada. El pediatra, sin duda hombre experimentado en lo suyo, le dice al Mayor que camine. Y el pobre, al intentarlo, arrastra una indisimulable cojera que acaba delatándole: el pobre tenía pánico al médico.
"Quita el pantalón y túmbate en la camilla", le dice. Y él, llorando, se negaba y se resistía. Conseguí calmarle un poco, y finalmente se tumbó. El pediatra le examinó y dio su diagnóstico: Sinovitis Transitoria de Cadera
¿Mande? En mi vida había oído tal cosa, ni conocía la existencia de tal dolencia. Se trata de una inflamación del tejido sinovial de la cadera, que se resuelve sola en pocos días (os dejo un enlace con más información aquí), sin más tratamiento que reposo y antiinflamatorios si fuese necesario. Afecta sobre todo a niños entre 3 y 8 años (el mío tiene 6), y entre las causas está el haber tenido previamente un catarro (u otro proceso infeccioso similar, como sí había tenido nuestro niño). Si al cabo de unos días el dolor no desaparecía, habría que volver para un examen más profundo, ya que existen otras enfermedades mucho más terribles que presentan los mismos síntomas. Pero a nuestro hijo, gracias a Dios, se le pasó volando. 
Consiguió un par de días extra de vacaciones, varios sobres de cromos de National Geographic, y cantidades ingentes de besos y mimos:-) 

jueves, 25 de abril de 2013

MAMÁ PUPA: MI BRACITO, MI BRACITO! (DÉJÀ VU)

SOBRE LAS HERIDAS DE GUERRA DE MIS PEQUEÑOS


Este de la foto es mi hijo Mayor, cuando todavía era "el único". Corresponde al verano antes de cumplir 2 años, y como podéis ver, andaba con el brazo vendado (y con el chupete colgando, por cierto, pero esa es otra historia).
Se había caído de un columpio, desde muy poca altura, en un parque con suelo "blandito", pero con la mala fortuna de que "cayó mal" y se hizo una fisura en el codo. Allá nos pasamos casi todo ese verano con el bracito vendado a cuestas. Recuerdo cómo se quejaba por el picor, y recuerdo también el show de la hora del baño: habíamos comprado en la farmacia una funda para que no se mojara el vendaje, pero aún siendo talla pequeña le quedaba gigaenorme, (ya nos había avisado la farmacéutica, que nos lo recogió amablemente y nos recomendó el método casero y tradicional de la bolsa de plástico). 

Y ahora, casi un lustro después, la historia se repite. 
¿Cómo explicarle a unos niños de 6-7 años que no es buena idea subirse a un taburete colocado encima de un banco de madera, aunque sea para recuperar un balón perdido? Eso fue lo que hicieron el Mayor, su primo, y un amigo en un cumpleaños el sábado pasado. Se subió el amigo, y nada. Se subió el primo, y nada. Se subió mi hijo, y patapof!! Caída libre contra el banco de madera, sobre su muñeca izquierda. Gritos y lágrimas, quejidos y lamentos, arnidol y bolsa de hielo, colito de mami y besos, la muñeca que se empieza hinchar, y fin de fiesta en Urgencias.
Le examinan, le hacen una radiografía, y efectivamente, tenemos una fisura en el cúbito, cerca de la muñeca. Le han puesto una férula y se lo han vendado, y anda con el brazo en cabestrillo. 
Lo malo -para él- aparte de la evidente falta de movilidad que le impide jugar en los parques como solía, es que no se libra de ir al cole, ni de escribir (cosas de ser diestro), ni de bañarse (con el correspondiente show de la bolsa de plástico). Lo bueno es que no le duele demasiado (sólo se quejó las tres primeras noches, le dimos paracetamol y fue suficiente), que se libra de hacer gimnasia (ahora que andaban practicando el pino y el pino-puente), y que ha aprendido a jugar al Angry Birds en el móvil de Papi, y pegar los cromos de National Geographic, todo con una sola mano! Y lo mejor es que ayer su querida Anita le dio un beso en el brazo vendado, al despedirse en el parque;-)

En fin, que en tres-cuatro semanas, si todo va bien, le retirarán el vendaje, y volverá a trepar por los columpios, y a encaramarse a sitios elevados y peligrosos. Como hacen todos los niños. Aunque tengan caídas aparatosas, y lleven grandes porrazos, y les avises, y les prevengas, y les prohíbas, son niños y lo seguirán haciendo.


lunes, 25 de marzo de 2013

MAMÁ, PUPA: DOLOR EN EL CODO

SOBRE UNO DE LOS SUSTOS QUE NOS HEMOS LLEVADO EN LA ÚLTIMA SEMANA

Volvíamos todos del cole, e íbamos subiendo las escaleras de nuestra casa con el Pequeño agarrado por la muñeca. En una de estas (más bien en uno de nuestros irregulares escalones) su pie resbala, y para evitar que se caiga escaleras abajo y se abra la cabeza, le sujetamos con fuerza. Entonces empieza a llorar y llorar. ¡Mi madre! Desconsoladamente, y quejándose del brazo ¿Se lo habremos roto? Imposible. Quizá le hayamos dado un tirón demasiado fuerte y se haya hecho daño. Eso fijo, porque no para de llorar. Ni la teta consigue calmarle. Y mantiene el bracito flexionado, pegado al cuerpo, incapaz de moverlo, separarlo, o estirarlo. Al final consigue dormirse (al pecho, claro). El Mayor y el Mediano comen rápidamente, y con la misma nos vamos a Urgencias. Prometo que yo ya iba pensando "de esta nos toman por maltratadores de niños, llaman a Asuntos Sociales y nos quitan a los tres". Llegamos, nos llamaron, y antes de que le examinase un médico, un corrillo de enfermeras vino a echarle el ojo... y la mano. Una de ellas, la más experta, supongo, empieza a manipular el dolorido brazo de mi pequeño (que continuaba deshaciéndose en llanto). Y en dos movimientos y tres segundos, como si se tratase de una precisa llave de kung-fu, gira, estira y presiona, y dice algo como "ya ha hecho click". Y el Pequeño, milagrosamente, deja de llorar. Nos mandan de vuelta a la sala de espera, que en breve le verá el médico. Y el Pequeño que ya está como una rosa. Moviendo y girando su bracito arriba y abajo, de aquí para allá, sin dolor ni lágrimas.Todo sonrisas y miradas alegres. Cuando finalmente nos atiende una doctora, confirma lo obvio: que ya está como nuevo, y que no ha sido nada. En el informe de urgencias conseguimos descifrar -gracias al curso online de interpretación de antiguos jeroglíficos egipcios- algo como "Pronación dolorosa codo izquierdo. Ya reducida." Y ya en casa, consultando en internet, descubro una web llamada La consulta sin cita del pediatra Juan Morales Hernández. No la conocía, y lo cierto es que me ha parecido muy recomendable, por la forma tan clara, sencilla y acertada de explicar las cosas (os recomiendo echarle un ojo!!!) Allí explica que esta dolencia se trata de 

"una situación en la cual se pierde de forma parcial el contacto entre la cabeza del radio y su superficie correspondiente en el cúbito. Además, un ligamento que se encuentra alrededor de la cabeza del radio se desplaza y en vez de rodear el extremo de este hueso queda atrapado entre dos, con lo cual queda bloqueada la articulación, el antebrazo no se puede girar y duele. Por esto, el niño no puede hacer los movimientos de supinación-pronación." 

Se suele producir cuando alguien (niñera, madre o padre -o quien sea- de la criatura) le da un tirón brusco al brazo del niño (para evitar una caída, para forzarlo a andar, etc.), y se conoce también por el nombre "codo de niñera", y es bastante común, aunque yo no había oído hablar de ello en la vida (si queréis más información, incluyendo un vídeo de un médico efectuando la maniobra para "recolocar" el hueso a una niña, id a la página que os enlacé más arriba).

Así que, desde entonces, ya respiramos tranquilos, y procuramos agarrar a los niños con mucho más cuidado.

P.S. Muchas gracias al Dr. Morales por permitirnos reproducir parte de su artículo, y muchas gracias para la enfermera competente que resolvió el sufrimiento de mi Pequeño con sólo un click.

lunes, 18 de febrero de 2013

CRÓNICA DEL CARNAVAL DE VIRUS

DE CÓMO LOS VIRUS HAN ESTADO CAMPANDO POR NUESTRA CASA EN LAS ÚLTIMAS SEMANAS


http://science.howstuffworks.com
Estos últimos quince días los niños han estado pachuchos. No todos al mismo tiempo, claro, sino uno tras otro. Así de ordenados son nuestros hijos. Abrió nuestro particular Festival Carnavalesco de Virus el Mediano, que un lunes decidió que la hora de cenar era un buen momento para vomitar la comida del mediodía. Con esta actitud pasó la noche, y como era de esperar, el martes fue una vomitona continua. El pobre Mediano era un hombre  pegado a una bolsa de plástico (no sin antes haber regado convenientemente el sofá y el foam del suelo), y allí estaba, tirado en el sofá, bien acurrucadito, sin fuerzas siquiera para moverse. El miércoles la cosa mejoró: dejó de vomitar, pero continuó en el sofá, tan apagado, tan débil, sin apetito, subsistiendo con media kritita y un mordisco de plátano ("¡A saber cuántos kilos habrá perdido!", se quejaba algún exagerado). Y el jueves, como por arte de magia, despertó al son de "¡Teno mucho hambre!", y allá se fue corriendo a la cocina a desayunar lo de siempre, como si nunca hubiera pasado nada. Así que el viernes, día de la fiesta de Carnaval en el cole, estaba sano, contento, y dispuesto a ir disfrazado de vaquero. 
La alegría duró poco. A última hora de la tarde, el Mayor empezó a encontrarse mal. Dolor de cabeza, desgana, décimas de fiebre, mocos. No le fue mal la noche, pero se pasó el sábado -cómo no- tirado en el sofá, bien acurrucadito, con ojos llorosos y un grifo por nariz. Eso sí, con su disfraz de vampiro puesto. Por fortuna, no hubo vómitos. El domingo continuó recuperándose, y el lunes, la normalidad volvió a instaurarse en el hogar.
Y claro, el martes de Carnaval, le llegó el turno al que faltaba: el Pequeño. Fiebre alta, irritabilidad, llanto inconsolable, falta de apetito, y mocos. Pasó el día y la noche a base de teta y Dalsy, tirado en el sofá, bien acurrucadito, pero sólo si mami se acurrucaba a su lado. El miércoles remitió la fiebre, y el jueves ya sólo había mocos.
Así que estas fueron nuestras vacaciones de Carnaval, un mezcladillo de vampiros y vaqueros, vómitos y fiebres, orejas y filloas*, ibuprofeno y mocos, lacón y grelos*, mimos y sofá.

*Orejas, filloas, lacón con grelos: comidas típicas del Carnaval en Galicia, gracias a las abuelas y a algunos tíos por preparárnoslas!


P.S. A día de hoy, tanto el Mediano como el Pequeño (así como la madre que los parió) han vuelto a coger uno de esos virus (se ve que les tienen cariño), que se manifiestan en forma de mocos, mocos y más mocos.
P.S.2: Por si no había quedado claro, nuestro sofá es terapéutico. 

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