DIANA VS. MÉRIDA
Prometo que antes de ser madre tenía otros referentes culturales. Vale que no andaba por las esquinas declamando a Shakespeare ni citando a Platón, pero no había llegado a los extremos de ahora. Fui consciente de este fenómeno degenerativo ya hace algún tiempo, cuando al cambiar el pañal a alguno de mis niños me salía la voz del pingüino Kowalski diciendo "Casi pierdo el conocimiento por un instante", o cuando censuraba algo al estilo de Cruella de Ville y su "¡Esto es una porquería del demonio!". Luego me sorprendía a mí misma contestando un "Sigue soñando, Trueno" a modo de negación, un "Espera un nanosegundo" para pedir tiempo, o un "Swiper no robes" para evitar que alguien cogiese algo. Este proceso de pérdida (o más bien reemplazo) de referentes culturales no sólo se limita a la repetición de frases lapidarias de los dibujos animados, sino que deja su huella también en los símiles y las comparaciones que vienen a mi cabeza: si alguien es estúpido, es más tonto que Patricio de Bob Esponja, si es un tacaño, es un Stingy de Lazy Town, si es un vago, es un Nobita de Doraemon, y si es un abusón, es como Boog de Fanboy y Chum Chum.
Otro síntoma: la semana pasada el Papi y yo vimos en casa una película de James Bond, y al salir su coche voy y suelto un "¡Mira, es Finn McMissile!" (de Cars 2), en vez de un "¡Mira, un Aston Martin!". Y otro: las razas de perro ya no son dálmata y cocker, sino un Pongo y una Reina; y los peces, por supuesto, son nemos y dorys.
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¿Debería estar preocupada? ¿Es grave que las frases más sabias que he oído en los últimos tiempos provengan de la tortuga milenaria de Kung Fu Panda: "El Ayer es historia, el mañana es un misterio, el ahora es un regalo, por eso se llama Presente"; "A veces encontramos nuestro destino en el camino que tomamos para evitarlo".
¿Que las más inteligentes vengan del saltamontes Hopper de Bichos: "Las ideas son algo muy peligroso"?
¿Que las más graciosas vengan del panda Po: "La alucinancia no tiene precio, la atractividad tampoco"; del pingüino Ramón de Happy Feet: "Corramos un centímetro por hora"; "Una vez un bicho hizo eso y todavía lo buscan para darle con un palo", o de la mantis de Bichos: "No sé qué estarás elucubrando en tu loco cerebrillo de hormiga"?
¿Nadie más que yo ha dicho alguna vez Hakuna Matata, o ha cantado Soy el mapa de Dora?
En fin, que en mi caso la maternidad me ha transformado el cuerpo, el espíritu, el corazón y el intelecto.
¿Hasta cuándo durará esto? Eso sí lo tengo claro: "¡Hasta el infinito... y más allaaaaá!".







